En el estudio de la historia contemporánea se cuenta con una serie de documentos que constituyen una fuente de extraordinario valor, en los que la imagen aporta información importante. Los motivos y soportes clásicos -pintura, escultura, relieves, etc.— se ven acompañados en los dos últimos siglos de nuevos tipos de documentos: el grabado, la fotografía, el cartel o la estampa.
Estos elementos han sido creados, en general, con la intención de comunicar algún tipo de mensaje. Se puede señalar el predomino de alguna de las siguientes funciones: informativa (en el caso del grabado o la fotografía de reportaje), persuasiva (los carteles propagandísticos o de publicidad comercial, por ejemplo), educativa (ilustraciones en textos), de entretenimiento (imágenes de tipo ornamental o decorativo).
Al margen del soporte utilizado, teniendo en cuenta, no obstante, que cada uno de estos recursos dispone de un lenguaje y un contexto de creación y difusión específicos, se pueden sugerir unos criterios de procesamiento de este tipo de información visual.
Pautas de desarrollo
Todo documento iconográfico puede ser analizado y comentado desde una perspectiva social e histórica, en la medida en que refleja aspectos de la realidad social. Las tareas que se pueden afrontar en todo caso serían:
1. Identificación y descripción del documento. Hay que indicar: autor, fecha de realización, género (propagandístico, educativo, etc.), tema que trata, destinatario (a quién va dirigido), material y técnica utilizados, soporte (medio de comunicación, exposición pública, etc.).
2. Análisis pormenorizado de los elementos iconográficos. Hay que señalar la escena o lugar que representa, planos que utiliza, colores, lemas, frases o indicaciones textuales, relaciones entre los elementos del documento, etc. Posiblemente, se podrá hacer algún apunte sobre su composición a partir de la distribución de los elementos iconográficos y establecer relaciones entre texto e imagen en su caso. Tómese nota de los símbolos que aparecen de modo explícito.
3. Interpretación del contenido y función social del documento. En este punto, el análisis debe llevar a descubrir cuál es la significación social del documento. Hay que considerar el momento histórico de su realización, la posición del grupo (político, social, económico) a cuyos intereses responde, el problema que refleja y cuantas connotaciones se adviertan de tipo ideológico, político, moral, etc. En suma, se trata de poner en relación la imagen con el contexto social e histórico de su realización, utilizando diversidad de escalas. Por ejemplo, un cartel de la Guerra Civil (1936-1939) llevará a comentar el momento de la contienda, el partido político que lo produce, la actitud y comportamiento que se pretende en los destinatarios, etc.
4. Evaluación del documento. Esto permitirá señalar en qué medida el documento logró sus objetivos y, apurando el análisis, la importancia que este tipo de recursos ha podido tener en los fenómenos de comunicación social, el valor estético de estos, etc.
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