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En España el respeto es revolucionario. Fernando de los Ríos.

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Coplas para sobrevivir.

"Ojos verdes" fue compuesta un año antes de la Guerra Civil española cuando a la II República le quedaban unos meses, aunque eso nadie lo sabía. ¿Qué significo para muchos españoles esta canción? 





Según Stephanie Sieburth, numerosos vencidos habrán encontrado en la difícil situación de la protagonista de "Ojos verdes" un eco de su propia situación. Tanto para la protagonista como para los vencidos el duelo no estaba legitimado por la sociedad de su entorno. En esta copla la relación amorosa de la prostituta es también ilegal por definición. 

Esta canción es un acto comunicativo íntimo entre la prostituta y su amante ausente, o entre el sujeto de un duelo y el objeto de su pérdida, en el que el público escucha secretamente. A través de este subterfugio, "Ojos verdes" proporciono a los vencidos la oportunidad de hacer público y audible su duelo en forma de clave, mediante la interpretación del papel de la prostituta, de esa otra persona que, como ellos, también estaba de duelo y privada de sus derechos a exhibirlo.

Cuando expresa a su amante ausente y a sus oyentes toda la profundidad y la amplitud de su vivencia, la prostituta se muestra como una persona digna y de profundos sentimientos. Por mucho que el régimen la hubiese marginado por pecadora, el relato en primera persona de su experiencia y de sus sentimientos desmiente esa versión oficial. Al interpretar su papel también en primera persona, los vencidos podrían proclamar ante el mundo que sus historias de amor y de pérdida merecían ser destacadas al mismo título que las de cualquier otra persona. De esta manera, la canción reivindicaba a quienes el régimen había convertido en marginados, distorsionando o, simplemente, haciendo su historia". 


Por su parte, Aurora Morcillo relaciona la copla Tatuaje con la llegada a Barcelona desde 1951 de los marineros de la Sexta Flota estadounidense. Piquer canta las desdichas de una prostituta que deambula de taberna en taberna en busca de un amante perdido, un marinero, rubio como la cerveza, llegado a bordo de un buque venido de lejanas tierras.





Enseñanza de la lengua, castigo y nacionalismo.

El castigo no suele aparecer en las representaciones habituales de la escuela, sin embargo, ha sido durante mucho tiempo considerado el eje sobre el que pivota la disciplina, el control, en definitiva, el "gobierno de la clase". No obstante, el castigo escolar tiene también una dimensión política no menos interesante, y no únicamente en contextos de clara represión política, sino que también es muy relevante en los procesos ordinarios de enseñanza en relación con disciplinas "nacionalizadoras".

En ambas fotos aparece un aro, una práctica que se usaba en Asturias, Galicia y Euskadi para señalar y estigmatizar al niño que se expresaba mal en castellano, un objeto del que subyace una práctica escolar de la exclusión al servicio de un interés nacionalizador.


Niños de Galicia a comienzos del siglo XX. El niño enmarcado con aro o anillo es señalado como desconocedor del castellano.

Grupo de niños de La Felguera. Algunos -los más ilustrados- muestran objetos de la escuela en la mano. Otro aparece rodeado con un aro, señalando que se expresaba mal en castellano.

En Galicia , al igual que en otras zonas, se vivía en una situación diglósica. La viñeta de Castelao expresa el hastío hacia una escuela extraña a la propia cultura especialmente en las zonas rurales.



Fuente: Agustín Escolano Benito, La España cubista de Luis Bello. Visiones desde la escuela, Madrid, UNED, 2014.

Carolina Coronado y el sufragio en la España del XIX


Risueños están los mozos,
gozosos están los viejos
porque dicen, compañeras,
que hay libertad para el pueblo.

Todo es la turba cantares,
los campanarios estruendo,
los balcones luminarias,
y las plazuelas festejos.

Gran novedad en las leyes,
que, os juro que no comprendo,
ocurre cuando a los hombres
en tal regocijo vemos.

Muchos bienes se preparan,
dicen los doctos al reino,
si en ello los hombres ganan
yo, por los hombres, me alegro;

Mas, por nosotras, las hembras,
ni lo aplaudo, ni lo siento,
pues aunque leyes se muden
para nosotras no hay fueros.

¡Libertad! ¿qué nos importa?
¿qué ganamos, qué tendremos?
¿un encierro por tribuna
y una aguja por derecho?

¡Libertad! ¿de qué nos vale
si son los tiranos nuestros
no el yugo de los monarcas,
el yugo de nuestro sexo?

¡Libertad! ¿pues no es sarcasmo
el que nos hacen sangriento
con repetir ese grito
delante de nuestros hierros?

¡Libertad! ¡ay! para el llanto
tuvímosla en todos tiempos;
con los déspotas lloramos,
con tributos lloraremos;

Que, humanos y generosos
estos hombres, como aquellos,
a sancionar nuestras penas
en todo siglo están prestos.

Los mozos están ufanos,
gozosos están los viejos,
igualdad hay en la patria,
libertad hay en el reino.

Pero, os digo, compañeras,
que la ley es sola de ellos,
que las hembras no se cuentan
ni hay Nación para este sexo.

Por eso aunque los escucho
ni me aplaudo ni lo siento;
si pierden ¡Dios se lo pague!
y si ganan ¡buen provecho!

Almendralejo, 1846
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