UNIDADES DIDÁCTICAS

En España el respeto es revolucionario. Fernando de los Ríos.

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La gripe española: origen del término. El soldado de Nápoles.

Cuando surge una nueva amenaza que pone en peligro la vida, la primera preocupación y la más apremiante es ponerle un nombre. Una vez  nombrada, se puede hablar de ella. Se pueden proponer soluciones, y  adoptarlas o rechazarlas. Así pues, la asignación de un nombre es el  primer paso para controlar la amenaza, aunque todo lo que transmita  el nombre sea una ilusión de control. Hay una sensación de urgencia al  respecto y se ha de hacer cuanto antes. El problema es que, en los primeros días de un brote, puede que quienes observan la enfermedad no tengan  una visión completa y malinterpreten su naturaleza u origen. 

Esto genera todo tipo de problemas posteriores. El primer nombre asignado al sida, inmunodeficiencia asociada a la homosexualidad, estigmatizaba a la comunidad homosexual. La gripe porcina, como veremos, la transmiten los humanos, no los cerdos, pero algunos países siguieron prohibiendo las importaciones de cerdo tras el brote de 2009. Por otro lado, la enfermedad puede «sobrepasar» a su nombre. Por ejemplo, el ébola recibe su nombre del río Ébola, en África central, pero en 2014 causó una epidemia en África occidental. El virus del mica ha viajado aún más. Llamado así por el bosque de Uganda en el que se aisló por primera vez en 1947, en 2017 es una amenaza importante en América.

Para tratar de prevenir algunos de estos problemas, la Organización Mundial de la Salud publico en 2015 unas directrices que estipulan que los nombres de las enfermedades no deben hacer referencia a lugares, personas, animales o alimentos concretos. No deben incluir palabras que susciten miedo, como «mortal» o «desconocido». En cambio, se deben usar términos descriptivos genéricos basados en los síntomas, como «enfermedad respiratoria», junto con términos descriptivos más específicos, como «juvenil» o «costera», y el nombre del agente causante de la enfermedad. Cuando surge la necesidad de diferenciar entre enfermedades a las que se pueden aplicar estos términos, se debe hacer utilizando denominaciones arbitrarias como uno, dos, tres. 

El grupo de trabajo de la OMS debatió mucho y a fondo sobre este problema, que no es nada fácil de resolver. Pensemos, por ejemplo, en el SARS, el acrónimo para el síndrome respiratorio agudo y grave. Cuesta imaginar cómo podría ofender a alguien, pero eso fue lo que ocurrió. Algunas personas de Hong Kong (uno de los lugares afectados por un brote de la enfermedad en 2003) se sintieron molestas, ya que el nombre oficial de Hong Kong incluye el sufijo SAR, «Región Administrativa Especial». Por otra parte, es posible que algunos nombres que excluirían las actuales directrices, como la viruela de los monos, contengan información útil sobre el animal huésped de la enfermedad y, por tanto, de una posible fuente de infección. El grupo de trabajo sopesó la posibilidad de nombrar a las enfermedades a partir de los dioses griegos (a Hipócrates le habría horrorizado) o de alternar nombres masculinos y femeninos, el sistema que se usa con los huracanes, pero acabaron descartando ambas opciones. Puede que consideraran el sistema numérico que fue adoptado en China en los años sesenta para tratar de evitar el pánico (las enfermedades de la uno a la cuatro eran la viruela, el cóle-ra, la peste y el ántrax, respectivamente) y que al final decidieran rechazar una modificación tan radical. Las directrices actuales tienen por objeto evitar los peores males de la nomenclatura, aunque aún dejan margen para que los científicos sean creativos.

Obviamente, estas directrices no existían en 1918. Además, cuando se declaró la gripe ese año, lo hizo más o menos simultáneamente en todo el mundo, afectando a poblaciones que habían aceptado la teoría de los gérmenes y otras no. Estas poblaciones tenían a menudo conceptos muy diferentes de la enfermedad en sí. Puesto que, en términos generales, la enfermedad se define como la ausencia de salud, el reconocimiento o no de una serie de síntomas como una enfermedad depende de las propias expectativas de salud. Estas pueden ser muy diferentes si se vive en una metrópoli rica como Sídney o en una comunidad aborigen del desierto interior de Australia. En 1918, el mundo estaba en guerra y muchos gobiernos tenían un incentivo (digamos que mayor que de costumbre) para culpar de una enfermedad devastadora a otros países. En estas circunstancias, es probable que una enfermedad reciba multitud de nombres diferentes y eso fue exactamente lo que ocurrió. 

Cuando la gripe llegó a España en mayo, la mayoría de los españoles, como la mayor parte de la gente en general, supuso que provenía de allende sus fronteras. En su caso, estaban en lo cierto. Ya se habían registrado casos en Estados Unidos desde hacia dos meses y en Francia desde hacía semanas, como mínimo. Sin embargo, los españoles no lo sabían, ya que las naciones beligerantes hablan censurado las noticias sobre la gripe para evitar minar la moral (los médicos militares franceses e referían de manera críptica a ella como la maladie onze, la "enfermedad once"). Todavía el 29 de junio, el inspector general de Sanidad español Martín Salazar anunció en la Real Academia de Medicina de Madrid que no tenía constancia de que existieran casos de una enfermedad similar en otros lugares de Europa. Así pues, ¿a quiénes iban a culpar los españoles? Una canción popular responde a la pregunta. El espectáculo que triunfaba en Madrid cuando llegó la gripe era La  canción del olvido, una zarzuela basada en la leyenda de Don Juan. Incluía una canción pegadiza titulada «Soldados de Nápoles», por lo que cuando irrumpió la contagiosa enfermedad, los madrileños no tardaron en  apodarla el «soldado de Nápoles». 

España fue neutral en la guerra y la prensa no estaba censurada. Los periódicos locales informaban debidamente de la devastación que el soldado de Nápoles iba causando a su paso y las noticias viajaron al extranjero. A principios de junio, los parisinos, que desconocían los estragos que la gripe había causado en las trincheras de Flandes y Champagne, se enteraron de que dos terceras partes de los madrileños habían enfermado en solo tres días. Sin ser conscientes de que llevaba más tiempo entre ellos que entre los españoles, y con un empujoncito de sus gobiernos, los franceses, los británicos y los estadounidenses empezaron a llamarla la «gripe española».

No es de sorprender que esta denominación no aparezca casi nunca en las fuentes españolas de la época. Prácticamente, las únicas veces que se encuentra es cuando los autores españoles escriben para quejarse. «Quede constancia de que, como buen español, me opongo a esta idea de la "fiebre española"», protestó un médico llamado García Triviño en una revista médica hispanica. Para muchos españoles, este nombre no era más que la manifestación más reciente de la «leyenda negra», la propaganda antiespañola surgida de la rivalidad entre los imperios europeos en el siglo XVI  describía a los conquistadores como hombres aún más brutales de lo que fueron (ataron y encadenaron a los indios conque subyugaron, pero probablemente no alimentaron a sus perros con niños indios, como afirmaba la leyenda).

Lejos del escenario bélico, los ciudadanos seguían las normas consagradas para denominar a las epidemias y culpaban a otros. En Senegal era la gripe brasileña y en Brasil la gripe alemana, mientras que los daneses creían que «provenía del sur». Los polacos la denominaron la enfermedad bolchevique. Los persas culparon a los británicos y japoneses, a sus luchadores: tras declararse en un torneo de sumo, la llamaron la "gripe sumo"

Algunos nombres reflejaban una relación histórica de la población con la gripe. Por ejemplo, según la percepción de los colonos britanicos de Rodesia del Sur (Zimbabue), la gripe era una enfermedad relativamente trivial, por lo que las autoridades denominaron a la nueva dolencia influenza (vera), añadiendo el término latino vera, que significa «verdadera», en un intento de desterrar cualquier duda de que fuera la misma enfermedad. Los médicos alemanes, siguiendo la misma lógica pero optando por una solución diferente, se dieron cuenta de que la población necesitaría mentalizarse de que este nuevo horror era la enfermedad de la gripe «de moda», la favorita de los hipocondríacos, por lo que la llamaron «pseudogripe». Sin embargo, en algunas partes del mundo que habían sido testigos del poder destructivo de las «enfermedades del hombre blanco», los nombres no solían revelar nada acerca de la identidad de la enfermedad. «Man big daddy», «gran época mortal» e infinidad de palabras que significaban «desastre», eran expresiones que ya se habían aplicado a epidemias anteriores. No distinguían entre la viruela, el sarampión o la gripe, ni a veces siquiera entre las hambrunas y las guerras.
Algunas personas se reservaron su opinión. En Freetown, un periódico propuso llamar a la enfermedad manhu hasta que se supiera más sobre ella. Manhu, una palabra hebrea que significa «¿qué es esto?», es lo que lo israelitas se preguntaron cuando vieron caer una sustancia extraña del cielo mientras cruzaban el mar Rojo (de manhu viene maná, pan del cielo). Otros la pusieron nombres conmemorativos. Los habitantes de Cape Coast, en Ghana, la llamaron mowure Kodwo por el señor Kodwo, de la aldea de Mouri, que fue la primera víctima que murió en esa zona." En África, la enfermedad quedó fijada a perpetuidad en los nombres de los grupos de edad nacidos en esa época.
Por ejemplo, entre los igbo de Nigeria se conocía a los nacidos entre 1919 y 1921 como ogbo ifelunza, el grupo de edad de la gripe. Ese otoño se incorporó por primera vez al término ifelunza, una evidente deformación de "influenza", al léxico igbo. Antes de eso, no disponían de una palabra para designar la enfermedad.

Cuando fue pasando el tiempo y se fue comprobando que no se trataba de muchas epidemias locales, sino de una pandemia mundial, surgió la necesidad de acordar un único nombre. El nombre adoptado fue el que ya estaban usando las naciones más poderosas del planeta, los vencedores de la Gran Guerra. La pandemia pasaría a conocerse como la gripe española (ispanka, espanhola, la grippe espagnole, die Spanische Grippe) y un error histórico quedó esculpido en piedra. 

Fragmento de Laura Spinney, El Jinete pálido. 1918: la epidemia que cambio el mundo. Crítica, 2018.

Más en Diez mitos que aún creemos sobre la gripe española de 1918 de Richard Gunderman. El País 21/01/2018.



El destape como metáfora de la Transición. Pepa Flores.

Reproduzco un fragmento del libro de Aurora Morcillo Gómez En cuerpo y alma. Ser mujer en tiempos de Franco 

El cuerpo de las mujeres vendría a  representar la sede simbólica de la tensión política  y social en la que habría de verse inmersa España en los tres años que transcurrieron entre la muerte del dictador y la proclamación de una nueva constitución democrática en diciembre de 1978. Un buen número de actrices iban a posar desnudas ante la cámara, ya fuera para la pantalla cinematográfica o para las revistas ilustradas. Dada la coyuntura política que se vivió en esos años, los cuerpos de estas mujeres «públicas» quedaron transformados en otras tantas encarnaciones alegóricas de la nación. La España democrática se vio simbólicamente personificada en el desnudo y vulnerable cuerpo de una mujer. Marisol, una chiquilla malagueña de ojos azules, rubia y angelical -que había sido además una de las actrices infantiles más famosas de la dictadura- se convirtió en la encarnación misma de la promesa democrática. 

Nacida el 4 de febrero de 1948 en el seno de una familia humilde Josefa (Pepa) Flores González dio  muestras de su talento como cantante y bailarina  a una edad muy temprana. Se unió pronto a los Coros y Danzas de la Sección Femenina, viajando en 1959 a Madrid, en ese grupo de Falange, con el fin de actuar en Televisión Española. Fue entonces cuando la descubrió el productor Manuel Goyanes, convirtiéndola en la Shirley Temple española. Goyanes firmó con ella un contrato de diez arios en exclusiva, trasladando a la chiquilla a su casa y dejando a la madre de la futura Marisol en una pensión madrileña. La familia Goyanes tenía seis hijos y se suponía que Marisol iba a convenirse en un miembro más de la tropa. Su debut cinematográfico se produciría el 9 de septiembre de 1960 Con la película titulada Un rayo de luz. Ese año, el filme cosechaba un notable éxito internacional en el Festival cinematográfico de Venecia, cuyo jurado otorgó a la pequeña actriz el premio a la mejor intérprete infantil, nominándola casi al mismo tiempo el Sindicato Nacional del Espectáculo español para idéntico galardón. 

La carrera cinematográfica de Marisol se vio afectada por el hecho de crecer en el domicilio de los Goyanes, pertenecientes a la clase acomodada, de modo que su adolescencia la apartó de sus raíces. La joven recibió una rigurosa educación, con profesores privados, lo que le permitió aprender inglés, interpretación y danza, además de proporcionarle lecciones de canto, natación y equitación. Entre 1960 y 1969, Marisol protagonizó doce comedias musicales. El guion giraba siempre en torno a la existencia de algún conflicto familiar que el angelical carácter de la niña actriz contribuía a resolver, todo ello aderezado con pinceladas de amoríos adolescentes y pueriles contratiempos. 

En 1961 Marisol inició una gira por Latinoamérica, Portugal, Angola y Sudáfrica para promocionar su segunda película: Ha llegado un ángel. En el verano de ese mismo año visitó Estados Unidos para actuar en el programa de televisión de Ed Sullivan, por el que recibió 4.000 dólares de la época. Más tarde la actriz recordaría que en todo momento se hallaba sometida a vigilancia. Controlaban las llamadas telefónicas que hacía, no le permitían disponer del dinero que ganaba y le dieron cien pesetas a la semana hasta la edad de diecinueve años. El aparato promocional que Goyanes levantó en torno del joven ídolo no tenía precedentes en la historia del espectáculo español. Se comenzó a publicar una revista exclusivamente dedicada a la actriz -titulada Los amigos de Marisol-, y la casa editorial Fher elaboró centenares  de álbumes, historietas, muñecas de papel y libros infantiles, además de una biografía en veinte fascículos coleccionables que la propia Marisol se encargaba de narrar y cuyo título era Simpatía. También se distribuyeron muñecas y discos con sus canciones. La estrella recibía más de 1.000 cartas al día, encargándose la oficina del productor de contestarlas todas puntualmente. Se organizó un equipo de escritores, encargándoseles la tarea de llevar un registro de los nombres, las direcciones y las fechas de los cumpleaños de las admiradoras. 

Entre 1960 y 1969, Marisol creció y maduró hasta convertirse en su alter ego, Pepa Flores. La elaboración del estrellato de Marisol había afectado a su aspecto físico y a su manera de hablar. Se la obligó, aunque sin éxito, a disimular su acento andaluz. En 1964 pasó por las manos de un cirujano plástico para enderezarse la nariz. La ansiedad propia de todo adolescente se vio magnificada por las presiones del estrellato y terminó transformándose en una úlcera de estómago. Por último, en 1969 aceptó a regañadientes el matrimonio de  conveniencia que  le habían concertado con Carlos Goyanes, hijo del productor que la había lanzado. La infeliz pareja mantuvo su unión solo tres años, y tras el intento de suicidio de Marisol, el matrimonio se separó. De esta tragedia personal iba a surgir Pepa Flores, una persona totalmente opuesta a la que había representado hasta entonces. 

En 1973, la actriz inició una relación sentimental con el icónico bailarín de flamenco Antonio Gades. Ambos se casaron en 1982 en Cuba, con Fidel Castro como testigo. Pepa Flores declaró tener profundas convicciones comunistas. Gades fue el amor de su vida. Tuvieron tres hijas: María, Tamara y Celia. La unión se mantuvo hasta 1986. Pepa Flores se trasladó a Málaga, sufriendo hasta hoy lo que los medios de comunicación denominan el «síndrome de Greta Garbo». Se niega a participar en la industria del espectáculo, y no concede entrevistas ni permite que se la fotografíe en modo alguno. Marisol no fue nunca una estrella folclórica del estilo de las que fabricaba el régimen en los años cincuenta, era la encarnación de la nueva pequeñoburguesa moderna, es decir, de una estrella forjada para satisfacer las necesidades de la economía de consumo que habían alumbrado los planes de desarrollo de la década de los sesenta. Era la época de las radionovelas y de la televisión, inaugurada en 1956 en el Paseo de la Habana de Madrid. Marisol consiguió emular con éxito a Shirley Temple, pudiéndosela equiparar con una especie de Twiggy a la española, convertida en Brigitte Bardot con el paso de los años. Marisol acabaría adquiriendo una dimensión política al surgir el fenómeno característico de la transición democrática española conocido con el nombre de «el destape». A finales de las décadas de los setenta y durante la de los ochenta serían muchas las actrices que decidieran posar desnudas ante la cámara, convertidas en encarnaciones alegóricas de la nación en aquella coyuntura política: vulnerables mujeres desnudas en representación de la vulnerable España democrática. 

La última rebelión de Marisol consistió en posar desnuda para la revista Interviú, recientemente aparecida en esos años. Sus desnudos aparecieron en 1976 en esa publicación. Marisol, la actriz infantil de aspecto angelical de la época de Franco, la Shirley Temple española, se exhibía de pronto desnuda en la portada de una revista, junto a un titular que anunciaba con el siguiente rótulo el contenido de las páginas interiores: «El bello camino hacia la democracia. Marisol». Las fotos se completaban con las opiniones que distintos personajes famosos daban en manifestar respecto a la categoría de Marisol como mujer y como actriz, pero no hay ninguna entrevista con la propia estrella. María Luisa Seco, también actriz, hacía estas declaraciones: 

Desde siempre me ha parecido una mujer maravillosa. Solo he visto películas en su etapa de niña, pero quedé maravillada. Ahora es una belleza de mujer. La imagen que da es la de una mujer que vive su vida, que hace lo que quiere, en una palabra: una mujer libre, que vive dónde y cómo le da la gana. Tiene los hijos que quiere y con quien quiere, lo cual es absolutamente perfecto. Por otra par-te, es una buena actriz, con un físico increíble, y encima canta muy bien. Es una estrella estupenda.

En 2001, Interviú celebró su vigesimoquinto aniversario. Francisco Umbral, autor y personaje mediático que hasta su fallecimiento  2007 habría de estar invariablemente en el centro de todas las polémicas surgidas durante la transición posfranquista a la democracia escribiría un artículo para dicha efeméride titulado «Los cuerpos y los siglos». El texto recuerda con tintes nostálgicos tanto a Marisol como a otras actrices que se habían animado a posar desnudas ante la cámara: 

Entonces se nos apareció a los mortales la olvidada y fontanar Pepa Flores, en traje de Marisol, en desnudo de Marisol, y aquel flequillo dorado nos salvó del pluriempleo, y aquellos pechos, un punto excesivos, nos devolvieron la confianza en el verano, y aquellas manos de niña nos pusieron de novios con todas las adolescentes de la década, y aquellos glúteos de ninfa malcriada donde el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y aquellos ojos claros, intensos, tristes, del color de la luna verde, cuando nunca habíamos visto una luna verde, paralizaron la vida nacional, paralizaron la democracia en un paso de peatones y volvimos a creer en la huelga general, en las parejas de novios de hecho, en el socialismo, en los alcaldes que se morían en serie y en la transición modelo que solo le parecía mal a Pablo Castellano, mientras los demás encontrábamos un puesto a la sombra de los dos soles de la niña. 

El recuerdo de la política vigente en los últimos tiempos del franquismo aparece reflejado junto al triunfo de la carne, de los deseos sexuales masculinos. «Aquellas piernas largas y delgadas con las que Dios creó a la mujer», escribe Umbral, «[...] les estamos hablando a ustedes de los setenta, felices y transicionales setenta. Caían caudillos como ciruelos, España se llenaba de príncipes y la Falange se intelectualizaba con Emilio Romero [...]. Y la democracia era como un cartel de feria que pegaban todas las noches por las esquinas, y siempre aparecía despegado a la mañana siguiente». La desnudez del cuerpo femenino se convierte en elemento de solaz (fundamentalmente para los hombres) de los cuarenta años de sexualidad reprimida que todo el país ha padecido. La democracia se mide en función de la cantidad de carne femenina que se exhibe en los medios públicos. La democracia se mostraba sin tapujos, desnuda, como la mujer. La desnudez se presenta con los visos de un acto de rebelión femenina contra la mojigatería del pasado franquista, expuesta a modo de prerrogativa de los varones heterosexuales, que se autoproclaman librepensadores. Y al igual que sus antepasados, que habían esbozado en Cádiz la Constitución de 1812, conocida con el nombre de «La Pepa», también en 1978 iba a aparecer la democracia encarnada en otra Pepa: Pepa Flores. 



Flores para una victoria, flores para una tumba olvidada.

Su cuerpo llego a la capital británica procedente de Gibraltar en el matrecho Victory, que primero recaló en Greenwich. El 8 de enero de 1806 comenzó el sepelio oficial. La comitiva fúnebre partió de Greenwich en 18 pequeños barcos a través del Támesis hasta el corazón de Londres: el Whitehall. Millares de personas se arremolinaban en los muelles de forma multitudinaria, mientras que las embarcaciones surcaban lentamente el curso del río, engalanadas y en grandiosa solemnidad. Escudos de armas, trompetas, velos de terciopelo negro, seis almirantes llevando el palio fúnebre y el primer lord del Almirantazgo a la cabeza del cortejo.
Aquel día no fueron unos cuantos cañonazos los que sonaron al paso de Nelson. Desde la Torre de Londres las andanadas se escucharon por encima del batir de los tambores de modo intermitente a lo largo de la jornada, retumbando en los corazones y los cuerpos de miles de británicos. 

Del Whitehall, donde fue expuesto su cadáver, pasó al edificio del Almirantazgo para al día siguiente, el 9 de enero, ser conducido de manera definitiva a la catedral de San Pablo. Allí, el primer jefe de armas leyó en voz alta los títulos de Horatio Nelson; dentro del ataúd se depositaron sus bastones castrenses, rotos en ceremonia. El cadáver fue bajado al sarcófago de la cripta, donde todavía descansa hoy; en el momento del final del sepelio, ya había oscurecido. 

...Durante mucho tiempo siempre hubo flores al lado de aquella tumba. Flores para una victoria. 

Resultado de imagen de entierro de Nelson inglaterra

Nelson, con su capacidad de resistencia, se había convertido en un héroe popular británico: el mejor y más valioso almirante de Inglaterra para hacer frente al temido poder la Francia napoleónica y para luchar contras las naves de otro viejo rival del mar, la Corona de España. El listado es largo: la batalla del cabo de San Vicente, el intento de asedio de Tenerife, la acometida contra Cádiz, la batalla de Abukir...Trafalgar. 

Pero si a Nelson se le respetaba entre las gentes del pueblo y el conjunto de sus subordinados y compañeros de la Royal Navy, ciertos grupos de la élite de Inglaterra toleraron muy mal su carrera y su existencia. De origen humilde, sólo sus éxitos le permitieron relacionarse en algunos ambientes de las capas altas de aquella sociedad que miraba con desdén al "hijo de un clérigo". El día del funeral se pusieron delante de la comitiva del sepelio, pues lo contrario hubiese sido desafiar al pueblo inglés. Pero aun con toda la pompa, hubo un detalle muy poco adecuado en el entierro: el féretro del defensor de Inglaterra, donde yace todavía hoy, es el sarcófago de otro. Ahorrándose esfuerzos, se destino para cobijar sus restos un viejo sarcófago que había sido realizado mucho tiempo antes al objeto de guardar allí el cadaver del cardenal Wosley, quien al final nunca llego a ocupar. Aquel féretro estuvo durante siglos en la capilla de Wosley de Windsor, abandonado por todos. Los grupos más resentidos de las élites, ante la brillante carrera  de un hombre sin apenas raigambre social de nacimiento, envueltos en el inmenso y pomposo ruido del funeral, se ahorraron la dignidad de conceder a Nelson su propio mármol. 

Quizá sólo sus amigos de la Marina supieron expresar lo que se debía al veterano almirante, pues el ataúd interior donde se encuentra el cuerpo es el encargo sencillo, sobrio y sin apenas decoración, de uno de sus mejores subordinados, el capitán Benjamin Hallowell. Está realizado con la madera del palo mayor de una de las naves más representativas de Francia en la batalla del Nilo: el buque L´Orient, precisamente el gran navío que acabaría volando por los aires en pleno combate. En aquellos momentos difíciles, Nelson era hijo de Inglaterra porque era hijo de la guerra.

Evidentemente, a la mujer que les entrego a él y a Gran Bretaña lo mejor de su juventud, Emma Hamilton, así como a la hija que ambos tuvieron, Horatia Nelson, muy pocos desde el poder de Londres otorgaron alguna dávida, dejándolas incluso morir en la más completa miseria. Para muchos de los miembros de aquellas élites ella era sólo "la amante de Nelson". Pronto se olvidó "Britannia" de las importantes labores diplomáticas de Emma en Nápoles para asegurar la amistad hacia Inglaterra del reino borbón de las Dos Sicilias durante algunos de los peores momentos del ataque napoleónico sobre Italia.


Emma como Circe, por George Romney1782.

...Flores para una tumba olvidada.  

J. Cayuela y A. Pozuelo, Trafalgar. El mar en la era napoleónica

PIERRE VILAR EN FRAGMENTOS.


Texto de Pierre Vilar, profesor del lycée de Sens, en 1937.

No hay cosa que más me mortifique que adivinar, en un auditorio joven, la expectativa siguiente: "he aquí el profesor de historia; nos va a enseñar que Francisco I ganó la batalla de Marignano en 1515 y perdió la de Pavía en 1525. Hace mucho tiempo que me sublevé públicamente, por vez primera, contra esta imagen. Con motivo de un reparto de premios, ceremonia banal en la que tradicionalmente el profesor designado para ello hace el elogio académico de su disciplina. Pero estábamos en 1937, en plena guerra de España, en plena ascensión del nazismo, en un situación de angustia ante el drama que se aproximaba. No puede evitar preguntar a los jóvenes alumnos -y, por encima de ellos a sus padres- si cuando leían y pronunciaban cotidianamente las palabras de "guerra", "revolución", "estado", "nación", y todas las terminadas en "arquía", "gracia" o "mismo", estaban seguros de captar adecuadamente su sentido. Y si sabían que solo mediante la historia podían esclarecerlo. Poco antes una distinguida asociación de padre de alumnos había pedido que todo examen de historia se limitara a recitar una lista de fechas aprendidas de memoria, y las imprecaciones de Paul Valéry contra la historia, "el producto más nocivo que la química que el intelecto haya elaborado jamás", eran todavía recientes. Valéry, naturalmente pensaba en esa historia (con H mayúscula) que difunde los mitos y las pasiones, ignorando la historia auténtica, balbuciente aún pero que existe, y que es el único contraveneno de la otra Historia.


LECTURA CURSO 2019/2020

Accede a la carpeta con el guión de lectura y las preguntas pinchando sobre la imagen. Para ir a los cuestionarios por capítulos pincha sobre los enlaces.

Capítulo 1. Las pioneras. 

Capítulo 2. Igualdad en la nada

Capítulo 3. Tiempo de ilusiones. 

FECHA DE ENTREGA: 3 de febrero de 2020.

La sociedad del XVIII. Las sopas económicas.

Reparto de sopa a los menesterosos. Museo de Historia de la Ciudad. Barcelona.


El recurso a las "sopas económicas" para socorrer a las poblaciones indigentes se generalizó en Castilla en los últimos años del siglo XVIII. De la frugalidad de esta sopa da idea el hecho de que los ingredientes para 50 personas eran éstos:


- Patatas, patacas, nabos, chirivías o zanahorias (16 Libras).
- Guisantes secos, judías, muelas, lentejas o algarrobas (4 Libras).
- Harina de cebada (4 Libras).
- Pan duro (4 Libras).
- Carne de puerco muy picada o manteca (1 Libra).
- Sal (1 Libra).
- Vinagre (3 Libras)
- Agua (75 Libras). 

1 Libra = 453,592 gramos.

La sociedad del XVIII: los grupos minoritarios. La represión de la población gitana.

Los grupos sociales minoritarios (judíos, gitanos) rompían con la uniformidad de comportamientos que perseguían los ilustrados. Grupos no asimilados al orden social existente, ante los que los gobiernos borbónicos adoptaron medidas para su integración, que no siempre respetaron la identidad de los grupos. Aunque las referencias a los judíos fueron minoritarias después de varios siglos de ser perseguidos, el rechazo en la memoria  popular todavía perduraba. No obstante, aquellos que todavía estaban en España merecieron un trato positivo por parte de Carlos III. En 1788, a los chuetas mallorquines se les autorizaba a habitar en cualquier barrio de la ciudad y a practicar cualquier oficio. La medida no tuvo muchos resultados prácticos, pues los chuetas, que dominaban buena parte del comercio al por menor, y prestaban dinero, incluso a los nobles, tenían una fuerte oposición popular.

Menos condescendientes fueron los ministros reformistas con el  problema gitano. Para los ilustrados, el vagar de los gitanos era algo difícil de encajar en su filosofía. Si numerosas y duras habían sido las acciones desde los Reyes Católicos contra esta minoría étnica, la política ilustrada no fue menos rigurosa. La política fue dirigida a la represión de sus costumbres (habla, trajes, bailes, etc.) y a terminar con su nomadismo, obligándoles a tener oficio conocido y residencia fija. En 1749, fueron apresados más de 12 000 gitanos y en la Pragmática de 1783, dictada por Carlos III, se les conminaba al cumplimiento rápido de las órdenes de asimilación. Si las contravenían serían marcados con un hierro candente en la espalda, y si reincidían serían condenados a la pena de muerte. Se culminaba así una persecución secular hacia el pueblo gitano, que condujo a miles de ellos a las galeras, al destierro y, desde luego, a la marginación social En general, la Real Pragmática cumplió su misión y la mayoría de gitanos quedaron avecinados, es decir, controlados como cualquier ciudadano. En realidad, en la mentalidad ilustrada, esta persecución de los gitanos tuvo mucho que ver con el intento de acabar de raíz con el problema de los vagabundos y mendigos.   

VV.AA: Geografía e Historia de España. 3º BUP. 

Necesidad de Instrucción por Jovellanos.

Si deseáis este bien, si estáis convencidos de que la prenda más segura de él es la instrucción pública, dad este primer paso hacia ella. Reflexionad que las primeras letras son la primera llave de toda instrucción, que de la perfección de este estudio pende la de todas las demás, y que la instrucción unida a ella es la única que querrá o podrá recibir  la gran masa de nuestros compatriotas. Llamados por su condición al trabajo desde que raya su juventud, su tiempo debe consagrarse a la acción, no al estudio. Reflexionad, sobre todo, que sin este auxilio la mayor proporción de esta masa quedará perpetuamente abandonada a la estupidez y miseria (...) porque donde la propiedad individual está acumulada en tan pocas manos, ¿a que podrá aspirar un pueblo sin educación sino a la servil y precaria condición de jornalero? 
Ilustradle, pues, en las primeras letras, y refundid en ellas todas la educación que conviene a su clase. Ellas serán entonces la verdadera educación popular. Abridle así la entrada a las profesiones industriosas y ponedle en los senderos de la virtud y de la fortuna. Educadle y, dándole así un derecho a la felicidad, labraréis vuestra gloria y la de vuestra patria. 

G.M. de JOVELLANOS, Memorias sobre la instrucción pública, 1782. 

Causas del atraso científico. Benito Jerónimo Feijoo

No es una sola, señor mío, la causa de los cortísimos progresos de los españoles en las facultades expresadas, sino muchas, y tales, que aunque cada uno por sí sóla haría poco daño, el complejo de todas forman un obstáculo casi absolutamente invencible. 
La primera es el corto alcance de algunos de nuestros de profesores. Hay una especide de ignorantes perdurables, precisados a saber siempre poco, no por otro razón, sino porque piensan que no hay más que saber que aquello poco que saben. Basta nombrar la nueva filosofía, para conmover a éstos el estómago. Apenas pueden oír sin mofa y carcajada el nombre de Descartes. Y si les preguntan qué dijo Descartes, o qué opiniones nuevas propuso al mundo, no saben ni tienen qué responder. 
La segunda es la preocupación que reina en España contra toda novedad. Dicen muchos, que basta en las doctrinas el título de nuevas para reprobarlas, por que las las novedades en punto de doctrina son sospechos.

Feijoo, 1760

Tratado de Utrecht entre España y Gran Bretaña.

 Artículo 2. Siendo cierto que la guerra que felizmente se acaba por esta paz, se empezó y se ha continuado tantos años con suma fuerza, inmensos gastos y casi infinito número de muertes por el gran peligro que amenazaba a la libertad y salud de toda la Europa la estrecha unión de los Reinos de España y Francia, y queriendo arrancar del ánimo de los hombres el cuidado y sospecha de esta unión, y establecer la paz y tranquilidad del orbe cristiano con el justo equilibrio de las potencias [que es el mejor y más sólido fundamento de una amistad recíproca y paz durable], han convenido así el Rey Católico como el Cristianísimo en prevenir con las más justas cautelas que nunca puedan los Reinos de España y Francia unirse bajo de un mismo dominio, ni ser uno mismo Rey de ambas Monarquías. 

Artículo 10. El Rey Católico, por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensa y fortalezas que le pertenecen [...]. 

Artículo 11. El Rey Católico, por sí y por sus herederos y sucesores, cede también a la Corona de la Gran Bretaña toda la isla de Menorca [...].

rtículo 12. El Rey Católico da y concede a Su Majestad Británica y a la compañía de vasallos suyos formada para este fin la facultad para introducir negros en diversas partes de los dominios de Su Majestad Católica en América, que vulgarmente se llama asiento de negros; el cual se les concede con exclusión de los españoles y de otros cualesquiera por espacio de treinta años continuos [...].

Tratado de paz entre la Corona de España y la de Gran Bretaña, firmado en Utrecht el 13-VII-1713

ANÁLISIS

Mientras la guerra continuaba en la Península, se desarrollaban en Londres negociaciones para alcanzar un acuerdo ya que la situación internacional había cambiado al morir el emperador austriaco José I y sucederle en el trono el archiduque Carlos. Esto implicaba que si Carlos recibía la herencia española su imperio sería formidable y rompería el equilibrio europeo. Por ello Gran Bretaña y Holanda retiraron su apoyo al candidato austriaco y se avinieron a negociar con Francia y España. Se alcanzó un acuerdo en Utrecht en 1713.
La paz de Utrecht fue un conjunto de once tratados en los que se regulaba la sucesión española, y también muchas otras cuestiones. Las principales decisiones que se tomaron fueron estas: Felipe V era reconocido como rey de España a cambio de su renuncia a los derechos al trono francés. España perdía los Países Bajos, Milán, Nápoles y Cerdeña, que pasaban al emperador Carlos, y Sicilia, que pasaba a Saboya; además Portugal ampliaba su territorio brasileño a costa de España hacía el Mar de la Plata, donde fundó la colonia de Sacramento.
Gran Bretaña mantenía la posesión de Menorca y Gibraltar, ocupados durante la guerra, y obtenía dos importantes concesiones comerciales: el llamado asiento de negros, por el que España le reconocía el monopolio para introducir esclavos africanos en América durante treinta años, y el navío de permiso, es decir, la posibilidad de enviar cada año un barco cargado de mercancías para venderlas en América.

La introducción de esclavos negros en la América española por los británicos


Una de las consecuencias del Tratado de Utrecht fue el permiso que España concedió a Gran Bretaña para introducir esclavos negros en las posesiones españolas en América.

(...) deseando entrar en esta dependencia la Reyna de la Gran Bretaña, y en su nombre la Compañía de Inglaterra (...)  He venido, por mi Real Decreto de doce de este presente mes (marzo de 1713), en admitir y aprobar las expresadas quarenta y dos condiciones contenidas en el citado pliego, en la forma que abaxo irán expuestas, (...)

Primeramente: (...) ofrece y se obliga su Magestad Británica por las personas, que nombrará y señalará para que corran y se encarguen de introducir en las Indias Occidentales de la América pertenecientes á su Magestad Católica, en el tiempo de los dichos treinta años, (...) es á saber, ciento quarenta y quatro mil negros, piezas de Indias, de ambos sexós, y de todas edades, á razon en cada uno de los dichos treinta años de quatro mil y ocho cientos negros, piezas de Indias: con calidad que las personas que pasaren á las Indias á cuidar de las dependencias del Asiento, eviten todo escándalo, porque si los dieren serán procesados y castigados  (...)

Que por cada negro, pieza de Indias, de la medida regular de siete quartas, no siendo viejos, ni con defectos, segun lo practicado y establecido hasta aqui en las Indias, pagarán los Asentistas treinta y tres pesos escudos de plata, y un tercio de otro en cuya cantidad se han de entender y serán compreendidos todos y quelesquier derechos así de alcabala, sisa, unión de armas, boquerón, como otros qualesquiera de entrega y regalía, que estubiesen impuestos, ó en adelante se impusieren, pertenecientes á su Magestad Católica, sin que se pueda pedir otra cosa: y que si algunos se cobrasen por los Gobernadores, Oficiales Reales, ú otros Ministros, se hayan de abonar á los Asentistas en cuenta de los derechos que hubieren de pagar á su Magestad Católica de los dichos treinta y tres pesos escudos de plata, y un tercio de otro, en virtud de testimonio auténtico, el qual no ha de poder negar ningún escribano, á cuyo fin se ha de expedir Cédula general en la más amplia forma (...)

Que los dichos Asentistas anticiparán á su Magestad Católica, para ocurrir á las urgencias de su Corona, doscientos mil pesos escudos, (...) Que los dichos Asentistas han de tener la facultad, (...) que si reconociesen ser necesario para el beneficio de su Magestad Católica y de sus vasallos el introducir mas número de negros, lo han de poder executar (...)  Que los dichos Asentistas han de tener la libertad de emplear en este tráfico, para la conducción de sus armazones, los navíos propios de su Magestad Britanica, y de sus vasallos, ó de otros que pertenezcan á los de su Magestad Católica, pagandoles sus fletes, y con la voluntad de sus dueños, tripulados de marinería inglesa, ó española, á su elección; [...]. 

(Recogido por JOSÉ LUIS GÓMEZ ORDÁÑEZ en Historia de España, ed. Labor) 


PLANTEAMIENTO DE LA MATERIA CURSO 2019/2020

El ejército y el "miedo" de la revolución de 1848.

La sociedad iba a hundirse en el abismo y el ejército la preserva. La civilización iba a desaparecer bajo las huellas de un proletarismo bárbaro y el ejército la rehabilita. Esta institución tan calumniada, esa columna, esa columna que sostiene el poder absoluto, ese instrumento ciego de la arbitrariedad, ese formidable enemigo de las Luces, es el único apoyo con que cuenta la libertad verdadera; es la única garantía de la propiedad; es la única esperanza del orden público; es, en una palabra, la salvación de todo lo que habían creado y fecundado los trabajos, la ciencia y las tradiciones de siglos. 

La revista militar, 25 de julio de 1848.


TEST PARA REPASAR LOS HECHOS HISTÓRICOS BÁSICOS DE LA EVAU DE HISTORIA DE ESPAÑA

Accede al cuestionario-Test pinchando sobre la imagen. Puedes realizar las veces que quieras para mejorar tus resultados. 


Más materiales en el siguiente hilo 

Retrato de Jovellanos por Goya, análisis de Antonio Muñoz Molina.


Lo que es nuevo, lo que nos alude siempre, es esa mirada la expresión de esa boca, la incómoda actitud entre ansiedad y esperanza. Una cara así no la había mostrado hasta entonces la pintura. Los reyes, los poderosos del Antiguo Régimen, incluso el espectral Carlos II, posan con una plena conciencia de su lugar de privilegio en las jerarquías inmutables del mundo. Pueden ser incompetentes, o abúlicos, o directamente idiotas; pueden saber que su reino está desmoronándose mientras ellos se plantan delante de ese subordinado que es siempre el pintor. Pero en ningún momento dudan de la posición que ocupan.

Jovellanos no. Jovellanos se sienta en el sillón oficial y apoya el codo en la mesa y parece que no está seguro de que mantendrá el equilibrio. Sin peluca, con una casaca gris claro, sin condecoraciones ni insignias, Jovellanos es un burgués y un advenedizo que por las circunstancias de la vida ha recibido un nombramiento y ocupa un despacho, pero él sabe que está de prestado en ese lugar, y todavía no llega a acostumbrarse a él, y agradece, en medio de tantos extraños, la cara de un amigo. Y aunque es ministro de un rey absoluto su misión va más allá de los protocolos rancios y de la salvaguarda de los privilegios: siendo un ilustrado, un literato con vocación de servicio público, ha aceptado el cargo como una oportunidad de poner en práctica sus principios, de trabajar en la tarea abrumadora de sacar al país del oscurantismo y el atraso. Los símbolos tradicionales del poder -el cortinaje, la mesa imponente- le son de muy poca asistencia, igual que la protección alegórica de la diosa Minerva. Para diosas está el mundo. Jovellanos mira la tarea la colosal que tiene por delante, mide sus propias fuerzas y tal vez comprende que son muy inferiores a su entusiasmo; y su mirada, a la vez vuelta hacia su propia conciencia y atenta al exterior, parece que ve los obstáculos que no sabrá vencer, no por ¡falta de inteligencia ni de coraje, sino tan sólo por la escala enorme de las energías políticas que serían necesarias para lograra algo en un país en el que no hay casi nada, y en el que la decencia y la capacidad de servicio público con más inconvenientes que ventajas. 

Antonio Muñoz Molina, El atrevemiento de mirar. Pág. 40-41.  

TEXTO. PRAGMÁTICA SANCIÓN DE LOS REYES CATÓLICOS POR LA QUE MANDAN SALIR DEL REINOS DE GRANADA A LOS FALSOS CONVERSOS.



/Separadores por líneas.  
                                                   
Don Fernando e doña Ysabel, por la gracia de Dios, rey e reyna de Castilla, de León, de Aragón, de Seçilia, de Granada, de Toledo, de Valencia, de /Gallizia, de Sevilla, de Córdoua, de Córçega, de Murcia, de Jahen, de los Algabes, de Algezira,de Gibraltar e de las Yslas de Cana  /ria, conde e condesa de Barçelona y señores de Vizcaya e de Molina, duques de Atenas e Neopatria, condes de Reysellón e de Cerdania marqueses de Oristan e de Gociano etcétera. A todos los conçejos, justicia, regidores, caballeros, escuderos, oficiales e omes buenos de todas  /  las çibdades e villas e logares e alcayrias de nuestro reyno de Granada e a cada uno e qualquier de vos a quien esta nuestra cata  / fuere mostrada o el traslado della significado de escriuano público. Salud e graçia.
Sepades que a nos es fecha relaçion que algunas personas que / se reconçiliaron e fueron penitençiados por el delito de la érética prauidad e apostasía en algunas çibdades de Granada e en las obras çibdades  e villas e logares/  donde primeramente bibían se an ido a bibir, e moran en la dicha çibdad de Granada e en las otras çibdades / e villas e logares e alcayrías del dicho reyno de Granada, y porque como a todos es notorio los moros y moras que avía  en el dicho / reyno se convertieron a nuestra santa fe católica, a los cuales a cavsa del poco tienpo que ha que se convirtieron tienen neçesidad de tener co / municaçión e partyçipación con personas que sean católicos christianos para que los doctrinen y enseñen en las cosas de nuestra santa fee católica. Y / porque por yspiriencia ha paresçido que en algunas partes de nuestros reynos donde algunos de los dichos reconçiliados han bibido / e biben, avnque algunos de ellos sean bueno, otros han seydo cavsa de fazer caer en algunos yerros a algunas personas con quien / an tenidos comuniçación e conversión y porque más ligeramente a los dichos nuevamente convertidos se les podría seguir algund yn- /  -conveniente sy toviesen conversaçion e comunicación con los dichos reconçiliados a cabsa de no estár aún bien ynformados en las cosas /  de nuestra santa fee católica e a la linpieça / de nuestros reynos pertenesçe proveer e remediar lo suso dicho, con acuerdo de los prelados de nuestra corte e de los del nuestro consejo que /  en ello mandamos entender y platicar, y porque fuymos requeridos sobre ello por los reuerendos padres prelados e ynquisidores / generales que entienden en las cosas de las santa ynquisyçión en estos nuestros reynos, mandamos dar esta nuestra carta e pramática sançión / la qual queremos e mandamos que aya fuerça e vigor de ley bien, asy como sy fuese fecha y promulgada en cortes a petiçión de los procuradores / de las çibdades e villas de nuestros reynos.
Por lo qual ordenamos e mandamos que del día que esta nuestra carta fuere pregonada en nuestra corte fasta (blanco) / primeros siguientes todos y qualesquier reconçiliados que biben e moran en la dicha cibdad de Granada e /  en las otras çibdades e villas e logares e alcayrías deste dicho reyno de Granada, se salgan dél e se vayan a bibir e morar a las çibdades e villas e logares donde primeramente bibían e moravan o a otras partes de nuestros reynos donde quisyeren e por bien tovieren /  e que ellos nin otros algunos reconciliados no biban nin moren de aquí adelante en las dichas çibdades e villas e logares e alcayrías /  dese dicho reyno de Granada nin en algunos dellos, nin tornen más a entrar nin estar nin contratar ellos nin otros algunos reconçiliados en essas, / dichas cibdades e villas e logares e alcayrías dese dicho reyno de Granada so pena de muerte e de perdimiento de todos sus bienes de los / que lo contrario fisieren para la nuestra cámara e fisco. E porque todo lo suso dicho sea público e notorio a todos e ninguno dello pueda pretend-/ der ynorancia mandamos que esta nuestra carta sea pregonada en nuestra corte públicamente por pregonero e ante escriuano público. E fecho / el dicho pregón e pasado el dicho término, sy alguna o algunas personas de los dichos reconçiliados fueren o pasaren contra lo en esta /  nuestra carta contenido, mandamos a vos las dichas nuestras justiçias e a cada vno de vos que executedes en ellos e en sus bienes las penas / en esta nuestra contenidas. E los vnos nin los otros non fagades nin fagan ende al por alguna manera so pena de la nuestra merçed e de diez mill maravedís / para la nuestra cámaraa a cada vno de vos que lo contrario fiziere; e demás mandamos al ome que vos esta nuestra carta mostrare que vos enplaze que pares-/ -cades ante nos en la nuestra corte doquier que nos seamos del día que vos emplazare fasta quince días primeros siguientes so la dicha pena so la / qual mandamos a qualquier escriuano público que para esto fuere llamada que dé ende al que vos la mostrare testimonio sygnado con sy sygno por / que nos sepamos en cómo se cumple nuestro mandado. Dada.

BREVE ANÁLISIS Y CLASIFICACIÓN

La finalidad del documento para nuestro repaso se centra en el estudio de la parte que aparece subrayada y que se corresponde con la intitulación, es decir, el desglose del conjunto de títulos y dignidades de ambos monarcas (Isabel y Fernando) con la intención de evidenciar uno de los aspectos esenciales del tema: los Reyes Católicos llevaron a cabo una unión personal (unidad de acción de gobierno) dentro de un conglomerado diverso de reinos.
Mientras que la Corona de Castilla tenía una estructura política claramente unitaria, los territorios que integraban la Corona de Aragón (Aragón, Cataluña, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Sicilia) constituían diferentes Estados con sus propias leyes y órganos de gobierno.
A lo largo de su reinado, los Reyes Católicos aceptaron esta pluralidad de Estados y no dejaron de reconocerla en todos sus documentos, tal y como había quedado fijado en la Concordia de Segovia (1475).
La unión de las dos coronas, Castilla y Aragón, fue personal (unión dinástica) y nunca se constituyó una unidad política y administrativa común a ambas. 









LA FORMACIÓN DEL ESTADO ESPAÑOL: LA MONARQUÍA DE LOS REYES CATÓLICOS.




MODELO DE RESUMEN Y CONTENIDOS BÁSICOS.




Incluye subrayado, comentarios y apoyos visuales.



ESQUEMA-GUIÓN.


PRESENTACIÓN DE CLASE 



PRACTICAS Y MATERIALES.





2.1. LA FORMACIÓN DEL ESTADO ESPAÑOL: LA MONARQUÍA DE LOS REYES CATÓLICOS. SUBRAYADO Y APOYO VISUAL.

EL SIGLO XVIII. REFORMISMO E ILUSTRACIÓN.



  TEMA  


Incluye subrayado, comentarios y apoyos visuales.

ESQUEMA-GUIÓN.

PRESENTACIÓN DE CLASE 

PRACTICAS Y MATERIALES.



PRÁCTICAS.                                                                                                                                 



ESQUEMA-GUIÓN. LA FORMACIÓN DEL ESTADO ESPAÑOL: LA MONARQUÍA DE LOS REYES CATÓLICOS.

2.1. LA FORMACIÓN DEL ESTADO ESPAÑOL: LA MONARQUIA DE LOS REYES CATÓLICOS.

El papel de la violencia en la sociedad medieval

Hoy hablamos en clase de la violencia que atraviesa la sociedad medieval y de la necesidad de entrar en relaciones de dependencia (vasallaje). Era una violencia rutinizada latente, sistemática, lo que conocemos como coerción sería el fundamento de la estructura social. Dejo el ejemplo que indiqué en clase. 


"En 1144 el recién proclamado emperador Alfonso VII casó a su hija con el rey García de Navarra. La fiesta incluyó tablados con coros e instrumentos musicales, alancemientos de toros azuzados por perros y justas de caballeros. Pero el plato fuerte fue la suelta de un cerdo en medio de un grupo de ciegos armados cada uno con un cuchillo; el juego consistía en dar al animal como premio a quien consiguiera reducirlo, pero la ceguera de los matarifes provocaba que, desorientados, se acometieran entre sí. La escena que describe a estos ciegos, presumiblemente hambrientos y pobres de solemnidad, movidos por el ansia de hacerse con el gorrino e hiriéndose unos a otros, retrata la brutalidad extrema, sazonada por la actitud de los asistentes de alto rango quienes, según afirma la crónica, siguieron las evoluciones de aquel grupo de desgraciados entre risas y jolgorios" 


Eduardo Manzano, Historia de España. Vol. 2. Crítica-Marcial Pons. 2010.
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