UNIDADES DIDÁCTICAS

En España el respeto es revolucionario. Fernando de los Ríos.

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Viejos paradigmas, textos y relecturas.

Es conocido que  los contenidos escolares no son materia prima pura y cristalina, más bien se trataría de unos productos elaborados resultado de un proceso donde intervienen, desde diferentes intereses, múltiples agentes recontextualizadores como son el Estado, el mercado de libros de texto o los propios profesores.  

El profesor de historia, afirma Raimundo Cuesta, debe considerar el pasado como una realidad plástica, un libro abierto en permanente construcción desde diferentes miradas y experiencias sociales. El pasado está siempre por descubrir y esa dimensión fluyente del pasado y su recuerdo representa una parte muy sustancial del valor educativo de la historia. Por ello, quizá es conveniente revisar constantemente nuestros materiales de trabajo, nuestra selección de textos, la historia en construcción que diría Pierre Vilar. 

En plena revisión de textos de historia de España para la EvAU me encuentro con una paradoja que he considerado interesante compartir. Muchos observamos la preponderancia de "lo político" en la visión de la historia de España, la vertebración monárquica del currículo y los silencios en relación con la historia de la mujer. 

Desde hace ya más de una década el paradigma de la historia social ha perdido peso, tanto a nivel de investigación como de historia escolar, su protagonismo en los distintos temas se reduce, así como los ejercicios prácticos quedan en un lugar secundario frente a constituciones, manifiestos o decretos. Puede resultar un buen ejercicio revisar nuestras antologías y transitar desde y con los clásicos fragmentos heredados de nuestros profesores hacia las demandas de cambio socio-cultural de nuestro presente. En síntesis, educar para una mirada crítica que permita vislumbrar nuevos horizontes de igualdad implica renovar el prisma de nuestro retrovisor. Dejo un ejemplo extraído de un texto clásico de la historia social del movimiento obrero que nos permite nuevas miradas hacia la historia de género.  

EJEMPLO

PROTESTA DE LOS DELEGADOS DEL SEGUNDO CONGRESO DE LA REGIÓN ESPAÑOLA DE LA AIT EN ZARAGOZA (SELECCIÓN TEXTOS EvAU en CLM) 

Los firmantes, delegados por las federaciones locales de la región española de la Asociación Internacional de Trabajadores para constituir en Zaragoza el segundo Congreso obrero de la región. Protestan solemnemente, en nombre de todos los trabajadores asociados en España y a la faz del mundo, del brutal y escandaloso atropello de que han sido víctimas. Dos días después de celebrarse con toda libertad las elecciones para el Congreso burgués, donde han de debatirse las contiendas de nuestros explotadores, no contentos con el despojo, apelan a la represión y a la violencia, atropellando esas mismas leyes que ellos mismos han hecho, y disuelven por la fuerza bruta el Congreso obrero donde debían tratarse las cuestiones relativas al trabajo y la organización de los trabajadores.
En el primero, es decir, en las Cortes o Congreso de los Diputados, va a organizarse la expoliación y reglamentarse la injusticia. En el segundo, además de los asuntos de la Asociación, tenían que estudiarse los problemas
económico-sociales que agitan y preocupan a todos los hombres de conciencia (…).

Zaragoza, 8 de abril de 1872

Clara E. Lida: Antecedentes y desarrollo del movimiento obrero español (1835-1888). Textos y documentos. Siglo XXI, Madrid, 1973.


PROPUESTA. 

ACUERDOS TOMADOS POR EL SEGUNDO CONGRESO OBRERO DE LA REGIÓN ESPAÑOLA, CELEBRADO EN ZARAGOZA DEL 4 AL 11 DE ABRIL DE 1872.

VII
Emancipación de la mujer de todo trabajo que no sea doméstico. 

El Congreso aprobó el dictamen del Consejo federal en que se manifiesta que dicha proposición es hija de una preocupación que está inspirada en un sentimentalismo tradicional que debe desaparecer. 
Se afirma, además, que la mujer es un ser libre e inteligente, y por lo tanto, responsable de sus actos, lo mismo que el hombre;
Que para garantizarla esta libertad y poner a la misma en condiciones de practicarla no hay más remedio que el trabajo. Lo contrario es someterla a la estrechez de hogar doméstico y a la tiranía del hombre. 
Por lo tanto. 
La tendencia de los internacionales debe ser hacerla entrar en el movimiento obrero, a fin de que contribuya a la obra común, la emancipación del proletariado; porque así como en la organización social presente no hay diferencia de sexo ante la explotación, tampoco debe haberla ante la justicia. 

Clara E. Lida: Antecedentes y desarrollo del movimiento obrero español (1835-1888). Textos y documentos. Siglo XXI, Madrid, 1973.



APRENDER INVESTIGANDO. LA IMAGEN DE LAS MUJERES REPUBLICANAS EN LA PRENSA GRÁFICA DURANTE LA GUERRA CIVIL (1936-1939)

Presentación utilizada en el Congreso Internacional La Guerra Civil Española (1936-1939). 80 años después. Albacete, 29-30 octubre, 2018.

TWITTER. HILO SOBRE EL SISTEMA DE LA RESTAURACIÓN 1874-1902

20. CONSTITUCIÓN DE 1931.



“Art. 1. España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y Justicia. Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo. La República constituye un Estado integral, compatible con la autonomía de los Municipios y las Regiones. La bandera de la República española es roja, amarilla y morada.
Art. 2. Todos los españoles son iguales ante la ley.
Art. 3. El Estado español no tiene religión oficial.
Art. 4. El castellano es el idioma oficial de la República. Todo español tiene obligación de saberlo y el derecho de usarlo, sin perjuicio de los derechos que las leyes del Estado reconozcan a las lenguas de las provincias o regiones […]
Art. 25. No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas. El Estado no reconoce distinciones y títulos nobiliarios […]
Art. 67. El Presidente de la República es el Jefe del Estado y personifica a la Nación […]


CLASIFICACIÓN DEL TEXTO. 

Selección del articulado de la Constitución de la Segunda República, elaborada en el Parlamento elegido en junio de 1931, cuya primera tarea fue la redacción de la Constitución que quedó aprobada a finales de año. Es una fuente primaria de naturaleza político-jurídica, esencial para el conocimiento de la historia política en España. Documento, por tanto, público promulgado como Ley Suprema del Estado. 

En las elecciones municipales celebradas en abril de 1931, la victoria electoral de las candidaturas republicanas en las ciudades trajo consigo la caída de la monarquía. El cambio de régimen se realizó sin derramamiento de sangre el 14 de abril de 1931, tras la proclamación de la República en Madrid, Barcelona y otras capitales españolas. Las elecciones para Cortes Constituyentes se celebraron a finales de junio con una alta participación. Obtuvo una aplastante mayoría la conjunción republicano-socialista en casi todas las provincias. La redacción de una nueva Constitución fue la primera tarea que se impusieron los diputados. Manuel Azaña, como jefe de Gobierno, fue una figura decisiva en los debates. 

IDEAS PRINCIPALES. 

En esta selección encontramos algunos de los artículos más significativos del texto constitucional que recogen principios básicos del nuevo régimen. 
- Una definición de la nación española radicalmente popular y democrática basada en los principios del trabajo, la libertad y la justicia (art. 1) y la definición unitaria del Estado español, aún reconociendo la autonomía de municipios y regiones. 
- Igualdad de los ciudadanos ante la Ley (art. 2). 
- Oficialidad del castellano como idioma oficial y reconocimiento de lenguas particulares y «regionales» (art. 6). 
- Pacifismo en las relaciones internacionales (art. 6). 
- Derecho a la autonomía como forma de descentralización política y administrativa del Estado (art. 11).
- Laicismo del Estado (art. 3) y libertad religiosa (art. 27). 
- Función social de la riqueza y la propiedad que deben estar subordinadas al interés nacional común (art. 44). 
- Poder legislativo radicado en las Cortes (art. 51), elegidas por sufragio universal (art. 52). 

Los artículos citados expresan estos derechos y libertades sin ningún tipo de limitaciones ni concesiones a actitudes conservadoras. Resulta difícil fijar una idea como principal, ya que todas mantienen una coherencia básica en tomo al principio de democratización radical del Estado al reconocer los principios básicos de la tradición democrática y republicana.  Si acaso, el artículo 1 parece ser el que declara con mayor amplitud los principios de la nueva sociedad española. Todos los demás recogen aspectos esenciales y relacionados -pero no secundarios- del Estado democrático. 

CONTEXTO HISTÓRICO. 

1. GOBIERNO PROVISIONAL Y CONSTITUCIÓN DE 1931.

En la dictadura de Primo de Rivera, la oposición se organizó mediante el Pacto de San Sebastián (1930), reuniendo a republicanos, catalanistas, constitucionalistas y PSOE. En las elecciones del 12 de abril de 1931, aunque los monárquicos obtuvieron mayor número de diputados, los republicanos triunfaron en las capitales de provincia. El día 13, miles de personas en Eibar, Madrid, Valencia, Barcelona, etc, salen a la calle a la voz de ¡Viva la República! El día 14 se proclama la II República y ese mismo día Alfonso XIII se desplaza de Madrid a Cartagena para embarcar hacia el destierro.
1.1. El Gobierno Provisional (Abril-Diciembre 1931)
Entre abril y noviembre de 1931, la República fue dirigida por la Centro-Izquierda, es decir, por los firmantes del Pacto de San Sebastián. Se trataron numerosos problemas:
- Problema agrario y laboral. Se pospuso la reforma agraria hasta su aprobación por Cortes. No obstante, Largo Caballero promulgó una serie de decretos: aumento de salarios, jornada de ocho horas, jurados mixtos en caso de conflicto, Decreto de Términos Municipales, Decreto de Laboreo Forzoso y aparición de la FNNT.
- Reformas militares de Azaña. Los problemas crónicos del ejército (excesiva oficialidad, intervencionismo político, africanismo) llevan a Azaña a realizar varias reformas: opción a Generales y Oficiales de retirarse con el sueldo integro, reducción de las 16 divisiones del ejército a 8 y supresión de los cargos de Capitán General y Teniente General.
- Problema religioso. Dos sucesos enturbiaron la relación Iglesia-Estado: la pastoral del Cardenal Segura elogiando al Rey  y la quema de conventos en Madrid, Sevilla y Málaga.
- Política cultural y de enseñanza. Para combatir el 32 % de analfabetos, Marcelino Domingo mandó construir 7000 escuelas. El nuevo modelo educativo, con Fernando de los Ríos al frente, estableció un sistema unificado, público y gratuito, que garantizaba la igualdad de oportunidades, la coeducación y el laicismo. Asimismo, se crearon bibliotecas y se socializó la cultura gracias a las Misiones Pedagógicas. Estas medidas molestaron a la Iglesia, principal responsable de la educación hasta el momento.
1.3. Elecciones a Cortes Constituyentes. Constitución de 1931.
La centro-izquierda triunfa en las elecciones del 28 de junio de 1931. La derecha, al presentarse desorganizada, pasó a ser minoritaria. Luis Jiménez de Asúa redactó la nueva Constitución (influida por la República de Weimar) aprobada el 9 de diciembre de 1931:
- Principios constitucionales. Establece la soberanía popular y una República Democrática inspirada en la libertad y la justicia como forma de Gobierno. Promulga una democracia representativa con sufragio universal desde los 23 años, incluidas mujeres, el laicismo del Estado, y un incipiente Estado Social. La forma de Estado es un Estado integral compatible con autonomías y regiones.
- Organización de poderes. El poder se distribuye en un Presidente de la República, un Jefe de Gobierno y unas Cortes unicamerales, donde pueden acceder todos los varones y mujeres mayores de 23 años. Se crea un Tribunal de Garantías Constitucionales.
- Organización territorial del Estado. Municipios, provincias y regiones autónomas.
- Cuestiones polémicas. Por una parte, la Constitución republicana reconocía la propiedad privada. Por otra parte, los artículos 26 y 27 recogían la aconfesionalidad del Estado. Ello provocó la dimisión de los católicos Alcalá Zamora y Maura. Para tranquilizar a la opinión pública, Alcalá Zamora fue elegido Presidente de la República.
1.4. Las repercusiones de la crisis económicas de 1929
Aunque la agricultura  y la industria de consumo presentaron un crecimiento positivo, el “crack de 1929” provocó algunos problemas inmediatos en España, entre ellos: el descenso de la inversión, la contracción del comercio exterior, el descenso de la producción industrial, el aumento del paro y la brusca disminución de la emigración.
Desde el punto de vista político, se produjo un avance del fascismo.

2.  BIENIO REPUBLICANO-AZAÑISTA (DIC. 1931-NOV. 1933)

2.1. La política del Bienio
A lo largo de estos casi dos años, Manuel Azaña presidirá dos gobiernos de coalición republicano-socialista. Continuará las reformas en la línea del Gobierno Provisional:
- Reforma agraria. Se pretende resolver las desigualdades sociales provocadas desde el siglo XIX por la injusta distribución de la tierra tras las desamortizaciones. A pesar de la oposición de derecha y radicales, Azaña aprobó la Ley de Reforma Agraria: acaba con el latifundio, la explotación podría ser a título individual o colectivo y preveía la expropiación de los grandes propietarios mediante pago de una indemnización y las de la grandeza de España sin indemnización. Para llevarla a cabo se creó el Instituto de Reforma Agraria (IRA), pero sus resultados fueron lentos debido a la escasa financiación del Banco Nacional Agrario y la excesiva burocratización. Para el campesinado, la II República fue una gran esperanza.
- Estatutos de Autonomía. En Cataluña se aprobó un Estatuto de Autonomía (1932). Así, Cataluña cuenta con un gobierno propio (Generalitat) y un Parlamento, presidido por Lluis Companys. Se ocuparían de asuntos referentes a cultura, administración civil, obras públicas y comunicaciones, mientras que el resto de competencias le correspondía al Estado Español. Por su parte, ni País Vasco ni Galicia consiguen que se apruebe el estatuto en todas sus provincias.
- Política cultural. El ritmo de construcción de escuelas se frenó por problemas económicos y surge un problema de escolarización, al contar la Iglesia con 35000 aulas.
- Relaciones Iglesia- Estado. La supresión de la Compañía de Jesús y la implantación del matrimonio civil y el divorcio agriaron las relaciones Iglesia-Estado.
2.2. Oposición y problema del bienio
Por una parte, las fuerzas derechistas se reagrupan. El general Sanjurjo encabezó un golpe de Estado en agosto de 1932 (Sanjurjada) en Sevilla, que fracasó. Sanjurjo fue detenido y condenado y la derecha optó por formar coaliciones electorales:
- CEDA: liderada por Gil Robles, fue un partido católico y conservador. Se inspiraba en la doctrina social de la Iglesia y contó con un fuerte arraigo entre el campesiando, clases medias y monárquicos. Sus Juventudes de Acción Popular (JAP), de actitud pro-fascista, actuaban bajo los pilares de la religión, familia, orden, propiedad y autoritarismo.
- Falange Española de las JONS. Formada en 1934 por la fusión de las JONS (a su vez fusión de “La conquista del Estado” de Ledesma y las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica de Onésimo Redondo) y la Falange Española (FE) de José Antonio Primo de Rivera. Se declaraba enemiga de los partidos políticos, del parlamentarismo, de la lucha de clases y afirmaba no ser ni de derechas ni de izquierdas. Propugnaba por la sindicación vertical de las fuerzas productivas y la reforma agraria (Programa 27 puntos).
En cuanto a la CNT, salvo la facción partidaria del sindicalismo apolítico de Ángel Pestaña, triunfó la línea insurreccional (FAI). La FAI era contraria a la UGT (negociadora con el régimen republicano) y se enfrentó al Gobierno para atraerse a los obreros ugetistas descontentos por la lenta reforma agraria.  Los anarquistas proclamaron el comunismo libertario en varias comarcas, produciéndose los incidentes más graves en Castilblanco (dic. 1931), Arnedo (enero, 1932) y Casas Viejas (enero 1933). La oposición parlamentaria, dirigida por Lerroux, también acosó al Gobierno.
2.3. Fin del Bienio Social-Azañista
Ante el malestar general, el gobierno de Azaña dimitió en septiembre de 1933. Alcalá Zamora disolvió las Cortes y convocó elecciones el 19 de noviembre de 1933, ganando los partidos de derecha y centro. Los motivos que explican la derrota electoral son:
- Mientras que las derechas fueron unidas a las urnas, las izquierdas no lo hicieron.
- El abstencionismo propugnado por la CNT restó votos a las izquierdas.
- El peso del voto femenino debió inclinarse por los partidos de centro y derecha.

6. LA DESAMORTIZACIÓN DE MENDIZABAL.

6. LA DESAMORTIZACIÓN DE MENDIZABAL.

Exposición de D. Juan Álvarez de Mendizábal a S. M. La reina Gobernadora:

IDENTIFICACIÓN, CLASIFICACIÓN Y NATURALEZA

Naturaleza: Histórico. Jurídico - legal.
Temática: socio-económica
Fuente: primaria-
Autor: Juan Álvarez Mendizábal
Destinario: Público

CONTEXTO HISTÓRICO

- Regencias de María Cristina y Espartero.
- Gobiernos progresistas 1835-1837.
- Primera guerra carlista.

IDEAS DEL TEXTO

Exposición de motivos para acometer la venta de bienes desamortizados:
-Paliar la deuda nacional. Amortización.
-Estrechar vínculos entre los propietarios (burguesía) y el   régimen liberal en alianza frente al Carlismo. “Copiosa         familia”
-Incrementar la producción en las tierras sin cultivar.
- Expropiación y venta de bienes de comunidades religiosas suprimidas el año anterior.

Señora: vender la masa de bienes que han venido a ser propiedad de la nación no es tan sólo una promesa solemne y dar una garantía positiva a la Deuda Nacional por medio de una amortización exactamente igual al producto de las rentas; es abrir una fuente abundantísima de felicidad publica; vivificar una riqueza muerta; desobstruir los canales de la industria y de la circulación; apegar al país por el amor natural y vehementemente a todo lo propio; ensanchar la patria, crear nuevos y firmes vínculos que liguen a ella; es, en fin, identificar con el trono excelso de Isabel II, símbolo del orden y de la libertad. No es, Señora, ni una (tría) especulación mercantil, ni una mera operación de crédito (…) es un elemento de animación, de vida y de ventura para España. Es si puedo explicarme así, el complemento de su resurrección política.

El decreto que voy a tenerla honra de someter a la augusta aprobación de V M. sobre la venta de esos bienes adquiridos ya por la nación, así como en su resultado material, ha de producir el beneficio de minorar la fuerte suma de la Deuda Pública, es menester que en su tendencia, en su objeto y aun en los medios por donde aspire a aquel resultado, se enlace, se encadene, se funde en la alta idea de crear una copiosa familia de propietarios cuyos goces y cuya existencia se apoye principalmente en el triunfo completo de nuestras actuales instituciones.

Art. 1. Quedan declarados en venta desde ahora todos los bienes raíces de cualquier clase que hubiesen pertenecido a las comunidades y corporaciones religiosas extinguidas, y los de los que hayan sido adjudicados a la nación por cualquier título o motivo, y también todos los que en adelante lo fueren desde el acto de su adjudicación.
Art. 2. Se exceptúan de esta medida general los edificios que el gobierno destine para el servicio público o para conservar monumentos de las artes o para honrar la memoria de hazañas nacionales (...)

Real Decreto de 19 de febrero de 1836. JUAN ÁLVAREZ MENDIZÁBAL,


1.1 Clasificación.

Fragmentos del Decreto redactado por Mendizábal, ministro en esas fechas (febrero de 1836) del gobierno progresista de José M.a Calatrava, firmado por María Cristina como regente. Se ponen a pública subasta un conjunto de bienes inmuebles que han sido desvinculados y expropiados por el Estado a las órdenes religiosas y conventos disueltos el año anterior. Es un documento jurídico, por tanto, de naturaleza económico-social que constituye una fuente primaria para el conocimiento de uno de los aspectos fundamentales de la revolución burguesa en España, la desamortización y transformación de la propiedad. 

Para lograr el establecimiento del nuevo régimen liberal en 1836, era condición necesaria ganar la guerra carlista que en ese momento resultaba incierta, pero este objetivo no podría realizarse sin dinero o sin crédito. A su vez, para poder fortalecer la credibilidad del Estado ante futuras peticiones de crédito a instituciones extranjeras era preciso eliminar, o por lo menos disminuir, la Deuda Pública hasta entonces contraída o, de otro modo, pagar a los acreedores. Se recurrió a esos bienes eclesiásticos como medio de pago. 

1.2 Ideas principales.  

En el texto localizamos los siguientes conceptos esenciales: 
- Una justificación del interés nacional de poner a la venta «la masa de bienes» que han sido anteriormente declarados «bienes nacionales». El fin prioritario es sanear la Hacienda Pública, fuertemente endeudada, entregando a cambio de los títulos de deuda esos bienes. - En segundo lugar, al convertir esos bienes inmuebles -sobre todo la tierra- en propiedad privada y plena, se abriría un proceso de creación de riqueza, evitando «un detrimento de la riqueza nacional» que se daría de no pasar a manos privadas.
 - En la parte dispositiva se decreta la venta de todos los «bienes nacionales» expropiados a los conventos disueltos; se exceptúan algunos por su valor artístico o utilidad pública oficial que determinará el Estado. 

1.3. Contexto histórico. Antecedentes, desarrollo y consecuencias de la desamortización. 

Los políticos ilustrados del siglo XVIII se habían preocupado por modernizar la agricultura. Sin embargo no consiguieron su objetivo, porque la mayor parte de la tierra pertenecía a la nobleza y la Iglesia. El carácter rentista y poco emprendedor de estos propietarios constituía un freno que impedía que en España se produjera un avance económico similar al de otros países europeos. 

1.3.1. El problema de la propiedad de la tierra 

Para que el campo fuera más rentable era necesario que los propietarios invirtiesen en maquinaria o en abonos y, sobre todo, que intentasen obtener mayores rendimientos, por ejemplo introduciendo nuevos cultivos o con la búsqueda de mercados para comercializar los productos. Pero había muy pocos propietarios con estas inquietudes.  Los nobles y los clérigos vivían de las rentas que les proporcionaban el campo y casi nunca se dedicaban a una actividad productiva. Sus tierras eran cultivadas por arrendatarios y los contratos de alquiler de las tierras eran muy antiguos. Generalmente, estos arrendatarios se quedaban una parte de las cosechas para subsistir y entregaban el resto al propietario, además de pagar varios impuestos al Estado, tributos a los señores o a la Iglesia local (diezmos). 

Además, muchas hectáreas de tierra, llamadas tierras comunales, eran propiedad de los municipios y a menudo permanecían sin cultivar o estaban mal cultivadas. En las tierras comunales los habitantes de los pueblos obtenían recursos, frutos, pastos, leña, etc., que ayudaban a su subsistencia. Las tierras de la Iglesia y las de los municipios se denominaban propiedades de manos muertas, ya que, como no se podían poner a la venta, no había posibilidad de que cambiaran de manos. Lo mismo ocurría con las propiedades vinculadas a casas nobiliarias por mayorazgo. La tierra, principal medio de producción, no podía ser usada como un bien libre, estaba fuera del mercado y no podía ser capitalizada para aumentar su productividad. En estas condiciones, a comienzos del siglo XIX el progreso de la agricultura española, al contrario de lo que sucedía en Europa, resultaba imposible. 

1.3.2. El cambio en la propiedad de la tierra: las desamortizaciones.

La desamortización fue un hecho fundamental en el proceso de la Revolución Burguesa. Significó un cambio esencial en el sistema de propiedad y tenencia de la tierra. En España se produjo de manera discontinua. Se dieron varias desamortizaciones: la del ministro de Carlos IV Godoy (1798), la de la guerra de Independencia, la del Trienio Liberal (1820-1823); pero las más importantes fueron la de Mendizábal (1836-1851) y la de Pascual Madoz (1855-1924). 

El primer paso era la promulgación de leyes para desvincular los bienes de la nobleza y desamortizar los bienes eclesiásticos y municipales. Con ello se conseguía sacar al mercado libre, para que fueran objeto de compra y venta, bienes que el Antiguo Régimen mantenía al margen del mismo. Simultáneamente se abolieron los señoríos y los mayorazgos. 

El proceso suponía dos momentos bien diferenciados: primero, la incautación por parte del Estado de esos bienes, por lo que dejaban de ser de «manos muertas» (o de estar fuera del mercado) para convertirse en «bienes nacionales»; y segundo, la puesta en venta, mediante pública subasta, de los mismos; el producto de lo obtenido lo aplicaría el Estado a sus necesidades, principalmente a amortizar la Deuda Pública. 

La Desamortización de Mendizábal fue promulgada en 1836 y en medio de la guerra civil con los carlistas, puso en venta todos los bienes del clero regular (frailes y monjas). De esta forma quedaron en manos del Estado y se subastaron no solamente tierras sino casas, monasterios y conventos con todos sus enseres. Al año siguiente, 1837, otra ley amplió la acción al sacar a la venta los del clero secular. En 1855 el ministro de Hacienda, Pascual Madoz, también progresista, sacó a la luz su Ley de Desamortización General. Se llamaba «General» porque se ponían en venta todos los bienes de propiedad colectiva: los de eclesiásticos que no habían sido vendidos en la etapa anterior, y los propios de los pueblos (eran llamados bienes de «propios» aquellos que proporcionaban, por estar arrendados, una renta al Concejo, en tanto que los «comunes» eran los que no proporcionaban renta y eran utilizados por los vecinos del lugar). Fue la desamortización más larga en el tiempo y no concluyó hasta 1924. El procedimiento utilizado para las ventas fue una copia del de Mendizábal. Pero hubo algunas diferencias: el dinero obtenido fue dedicado en parte a financiar la industrialización del país y a la expansión del ferrocarril. Por otra parte, el Estado no era el propietario de los bienes sino los ayuntamientos. Aquel percibiría el importe de las ventas en nombre de estos y lo transformaría en títulos de deuda; lo que significaba que el Estado custodiaba los fondos de los ayuntamientos y los utilizaba para el bien de todos. 

1.3.3. Las consecuencias de las desamortizaciones. 

a) Cambios sociales.
 
Los compradores fueron sobre todo aristócratas terratenientes y clérigos seculares, que aún engrosaron más su patrimonio rústico, o comerciantes e industriales, una burguesía compradora que se hizo terrateniente y veía en la tierra un signo de prestigio y de estabilidad económica. Muchos latifundios actuales datan de esta época. Fueron vendidas tres quintas partes de las propiedades de la Iglesia. Otra consecuencia fue el deterioro económico que supuso para muchos agricultores, ya que perdieron los derechos de uso de los bienes comunales. En muchas zonas gran número de campesinos, expulsados de los nuevos latifundios, pasaron a ser jornaleros sin tierra, proletariado agrícola, que a mediados de siglo superaba los dos millones de personas, la mitad de los asalariados españoles. Cambios en los modos de explotación de la tierra en cerca de un 50 % de la tierra cultivable. Esto trajo consigo una expansión de cultivos y una agricultura más productiva. Hubo una ampliación importante de la superficie cultivada dedicada a los cereales y, en algunas zonas de la periferia, la expansión del cultivo de la patata y del trigo. 

b) Consecuencias culturales.

La desamortización produjo una gran pérdida y expolio de bienes culturales de los antiguos monasterios sobre todo. Muchas obras arquitectónicas se arruinarían y bienes muebles (pinturas, bibliotecas, enseres) fueron vendidos a precios irrisorios y, en gran parte, salieron hacia otros países. Todo ello, a pesar de que en 1840 se habían establecido unas comisiones provinciales encargadas de catalogar y custodiar esos bienes. 

Otras medidas de la revolución liberal que afectaron a la estructura de la propiedad y la tenencia de la tierra fueron la supresión definitiva de la Mesta (1836) y la abolición de los señoríos y el diezmo (1837). 

LA HISTORIA DE ALFONSA Y ERNESTO.

La revista Crónica publicaba en septiembre de 1936 la historia de Alfonsa y Ernesto, dos milicianos que se habían casado en el frente. La información gráfica no indica la ideología política de la milicia ni el frente de lucha, posiblemente el madrileño. En los números posteriores el fotoperiodista no continuó con su historia vital, sumergiéndose ambos en la Historia en mayúsculas de la Guerra Civil española. 



¿Quieres visitar la fuente histórica? 


La actividad que os propongo es recrear las historia de vida de ambos pero utilizando todos los recursos literarios de la ficción. Para ello, en la estructura de vuestro texto debéis utilizar los contenidos analizados en las unidades dedicadas a la II República, la Guerra Civil y el franquismo, eso sí, seleccionándolos, estructurándolos y otorgándoles un punto de vista personal.  





Os planteo un ejemplo muy sumario. 

Ernesto finalmente fue movilizado al frente de Aragón mientras Alfonsa no tuvo más remedio que quedarse en Madrid. Ernesto jamás regresó aunque la correspondencia entre ambos se mantuvo hasta 1938, entendiendo Alfonsa que la ausencia de cartas desde ese momento se debía a la muerte de Ernesto en la batalla del Ebro ya que tenía conocimiento de que había luchado allí. Finalmente Alfonsa se exilió a México y Ernesto, tras su traslado a un hospital de sangre de Barcelona pudo salir de España por los Pirineos. Alfonsa volvió a casarse en México con Juan, un destacado miembro del Partido Comunista. Por su parte, Ernesto luchó durante la II Guerra Mundial junto a la resistencia franco-española, participando en la liberación de París. En 1947 Juan y Ernesto coincidieron en un Congreso del PCE y, a la hora del café, en medio de una acalorada conversación sobre política  apareció el nombre de Alfonsa, la irrenunciable anarquista. 






VENCER NO ES CONVENCER.

Carta de Enriqueta Carbonell, mujer de Atilano Coco, amigo de Miguel de Unamuno, informándole sobre la situación de su marido y pidiéndole ayuda. En el mismo documento Unamuno iba apuntando las notas para su famosa replica, discurso y sentencia. "venceréis, pero no convenceréis".

 

Según la versión de Elías Díaz, uno de los mejores investigadores de Unamuno.


Dije que no quería hablar pero me conozco, se me ha tirado de la lengua y debo hacerlo. Se ha hablado aquí de una guerra internacional en defensa de la civilización cristiana, yo mismo lo he dicho otras veces, pero no, nuestra guerra es sólo una guerra incivil, nací arruyado por una guerra civil y se lo que digo. Vencer no es convencer y hay que convencer sobre todo y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión, el odio a la inteligencia que es crítica y diferenciadora, inquisitiva pero no inquisidora. Se ha hablado también de catalanes y vascos llamándoles la antiespaña, pues bien, con la misma razón pueden ellos decir otro tanto y aquí esta el señor obispo de Cataluña para enseñaros la doctrina cristiana que no queréis conocer, y yo, que soy un vasco, llevo toda la vida enseñándoros la lengua española que no sabéis, ese sí es imperio, el de la lengua española...

En ese momento le interrumpe Millán Astray con el grito de ¡Muera la inteligencia!

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