UNIDADES DIDÁCTICAS

En España el respeto es revolucionario. Fernando de los Ríos.

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Las raíces del terror. Paul Preston. El holocausto español. Odio y exterminio en la Guerra Civil y después.

Las raíces del terror

Este es un libro cuya aparición se aguardaba con expectación, al menos en el medio universitario y entre la amplia grey de investigadores que desde hace años han ido poniendo al descubierto las dimensiones cualitativas y cuantitativas de la violencia en la Guerra Civil y en la posguerra. En mi opinión, supera las expectativas.
No debería sorprender. Se deben a Preston obras fundamentales. Está profundamente familiarizado con la historiografía española desde hace muchos años, lo cual rezuma en esta obra por los cuatro costados. Desde su atalaya del Centro Cañada Blanc sobre la España contemporánea en la London School of Economics sigue al día sus altos y sus bajos. Ha creado el más importante plantel de historiadores sobre España que existe en el extranjero.
El presente libro resume toda una vida. Lo hace desde una perspectiva particular y de síntesis de una inmensa bibliografía pero en la que inserta su profundo conocimiento de la evolución española. Impresiona por su penetración analítica, juicios de valor y fundamentación empírica de un tema que no es agradable. En la España del siglo XXI para muchos, inimaginable.
La obra disgustará a numerosos descendientes del pacto de sangre que militares felones cerraron con sus bases sociales, ya fuese en la clase alta (particularmente en Andalucía, Extremadura, Salamanca y Rioja, es decir, la oligarquía agraria) o con sus adláteres en las clases media y de servicio. Menos aún a quienes crecieron en los loores a una cohorte de guerreros sanguinarios contra su propio pueblo y que constituyeron la espina dorsal del Ejército y de la Guardia Civil de Franco. Tampoco a una jerarquía católica neointegrista que a veces recuerda la de los años treinta, con su incapacidad por separarse de las eternas verdades de Trento. Crispará a historiadores neofranquistas y a algún que otro reputado autor norteamericano. Inevitablemente desagradará a los residuos de los ensueños revolucionarios ya sean anarcosindicalistas, poumistas o comunistas, porque Preston dedica una buena parte a la violencia que, desde abajo, manchó para siempre los estandartes y el honor de los partidos y organizaciones obreros. Unos más que otros. Con los responsables identificados.
Agradará, eso sí, a quienes ven en el pasado una de las claves para comprender el presente. En el LXXV aniversario de la sublevación militar y civil encaja muy bien el que Preston haya profundizado en las raíces del terror, a saber, en las luchas sociales que puntearon el quinquenio 1931-1935, en la arrogancia de una clase incapaz de entender la necesidad del menor cambio y en el desprecio que un sector del Ejército y de los ricachones de la época sentían por la "escoria de la tierra", condenada a una vida en condiciones infrahumanas en espera, eso sí, de que el Señor les recompensara en la próxima.
El trato que Preston da a los manejos de la CEDA (confederación de las derechas) es antológico. Frente a las visiones reduccionistas de una historiografía marcada por el patético deseo de desvirtuar en todo lo posible las intenciones y logros de la conjunción reformista, en 1931 y 1936, la obra muestra cómo en aquel periodo se sentaron las bases para lo que después ocurriría. Ni Gil Robles, ni Lerroux ni personajes siniestros como Salazar Alonso salen bien parados. Mola y sus conmilitones (Queipo de Llano en particular) aparecen como lo que fueron: militares brutales, ignorantes y desbarrados con sus alucinaciones sobre el "peligro" comunista, judaico, masónico, ateo o liberal, bien nutridas por los camelos difundidos por personajes turbios como el padre Tusquets o el corrupto policía Carlavilla.
Me asalta una pregunta. ¿Hará algo la Iglesia católica por elevar si no a los altares al menos a una condición honorable a gente como los padres Santiago Lucas Aramendia, Antonio Bombín Hortelano, Andrés Ares Díaz o Jeromi Alomar Poquet? Todos ellos, y otros, masacrados por militares, carlistas o falangistas tras interceder a favor de condenados a muerte "por auxilio a la rebelión".
Frente a los negacionismos de pandereta que siguen aflorando en la España de nuestros días, y que remozan las "verdades" de la guerra y del franquismo como si no hubiera pasado el tiempo, el libro de Preston, que aparecerá en su versión original inglesa el próximo otoño, difundirá en todo el mundo los horrores made in Spain. Cualitativa y cuantitativamente mucho más brutales, permanentes y extensos en un régimen que, al incidir sobre su propio pueblo, no deja de recordar algo al estalinista con su afición a tergiversar el pasado. Bajo la mirada no intervencionista, eso sí, de las altaneras y orgullosas democracias occidentales.
Una obra, en definitiva, que ratifica la reputación del autor y que debiera ser de lectura obligada no solo para los interesados por nuestro pasado sino, y sobre todo, para los educadores de las generaciones futuras.

SEGUNDA REPÚBLICA. 80 ANIVERSARIO


Interesante reportaje para comenzar el 80 aniversario. 

España ha dejado de ser católica




TRIBUNA: HILARI RAGUER
Era ya la madrugada del 14 de octubre de 1931, en pleno debate de la llamada cuestión religiosa en las Cortes Constituyentes, cuando Manuel Azaña tomó la palabra para pronunciar uno de sus más importantes discursos, y con él la frase que siempre las derechas, sacándola de su contexto, más le han echado en cara: "España ha dejado de ser católica".
Los elementos más moderados de la República y de la Iglesia no querían un conflicto. El 14 de septiembre se habían reunido Alcalá Zamora y Fernando de los Ríos, por parte del Gobierno, y el nuncio Tedeschini y el cardenal Vidal y Barraquer, por la Iglesia, y habían convenido unos "puntos de conciliación" en los que la Iglesia perdía privilegios, pero afrontaba el nuevo estado de cosas del mejor modo posible.
El Gobierno asumió lo convenido en su ponencia para la Constitución, pero cuando se debatieron los artículos tocantes a la cuestión religiosa las posiciones se habían exacerbado en ambas partes, y sumados socialistas y radicales tenían mayoría para una redacción muy sectaria.
Fue entonces cuando Azaña tomó la palabra para reconducir a las izquierdas a la ponencia moderada, aunque tuvo que agravarla con la concesión demagógica de la disolución de la Compañía de Jesús. Vidal y Barraquer, informando al secretario de Estado, Pacelli, reconocía que el discurso de Azaña había sido "el lazo de unión de los partidos republicanos hacia una fórmula no tan radical como el dictamen primitivo".
Azaña explicó suficientemente en su discurso el sentido de aquella frase: "Para afirmar que España ha dejado de ser católica tenemos las mismas razones, quiero decir de la misma índole, que para afirmar que España era católica en los siglos XVI y XVII (...). España, en el momento del auge de su genio, cuando España era un pueblo creador e inventor, creó un catolicismo a su imagen y semejanza, en el cual, sobre todo, resplandecen los rasgos de su carácter (...), y entonces hubo un catolicismo español, por las mismas razones de índole psicológica que crearon una novela y una pintura y una moral española, en las cuales se palpa la impregnación de la fe religiosa (...). Pero ahora, señores diputados, la situación es exactamente la inversa (...). Que haya en España millones de creyentes, yo no os lo discuto; pero lo que da el ser religioso del país, de un pueblo o de una sociedad no es la suma numérica de creencias o de creyentes, sino el esfuerzo creador de su mente, el rumbo que rige su cultura". De ahí que "el problema político consiguiente es organizar el Estado en forma tal que quede adecuado a esta fase nueva e histórica del pueblo español". La Constitución, pues, tenía que ser laica.
Lo más curioso es que el cardenal Isidro Gomá sostuvo repetidamente lo mismo que Azaña, aunque con intención opuesta. En su carta pastoral, supuestamente para cumplir la orden del Vaticano de acatar la República, decía: "Hay convicción personal cristiana en muchos; convicción católica, es decir, este arraigo profundo que lleva con fuerza a la expansión social del pensamiento y de la vida cristiana, con espíritu de solidaridad y de conquista (...), esto, bien sabéis, amados hijos, que no abunda" (1931).
En su primera pastoral tras ser elevado a la sede primada de Toledo reconocía "la falta de convicciones religiosas de la gran masa del pueblo cristiano", y aludiendo a Azaña decía: "Desde un alto sitial se ha dicho que España ya no es católica. Sí lo es, pero lo es poco; y lo es poco por la escasa densidad del pensamiento católico y por su poca atención en millones de ciudadanos" (1933).
En una de sus pastorales de guerra, La Cuaresma de España, reconocía: "La declaración oficial del laicismo, la eliminación de Dios de la vida pública, ha sido para muchos, ignorantes o tibios, como la liberación de un yugo secular que les oprimía (...). ¡España ha dejado de ser católica! Esta otra (frase), que pronunciaba solemnemente un gobernante de la nación, da la medida de la desvinculación de los espíritus (...). No florecía entre nosotros ya, como en otros días, esta flor de la piedad filial para con Dios que llamamos religión, que era de pocos, de rutina, sin influencia mayor en nuestra vida" (1937).
Si la conclusión de Azaña era que la Constitución tenía que ser laica, la de Gomá era que había que recatolizar España desde arriba. Pero al término de la contienda, en aquella pastoral que el Gobierno le prohibió, reconocía que la guerra fratricida no había dado el resultado esperado: "Y ¿por qué no indicar aquí que en la España nacional no se ha visto la reacción moral y religiosa que era de esperar de la naturaleza del Movimiento y de la prueba tremenda a que nos ha sometido la justicia de Dios? Sin duda, ha habido una reacción de lo divino, más de sentimiento que de convicción, más de carácter social que de reforma interior de vida" (1939).
Como un mentís a Azaña y a Gomá, el concordato de 1953 reafirmará: "La religión Católica, Apostólica, Romana sigue siendo la única de la nación española".
Hilari Raguer es historiador y monje de Montserrat.


LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN ESPAÑA


Un interesante libro en época de elecciones y análisis apresurados sobre política, espacio público y los partidos como instrumento de participación política. "La nuestra es una historia de la idea de partido, del concepto, de cómo se percibieron los partidos políticos en la conciencia de los actores de la época, en un largo recorrido que abarca desde sus primeras referencias -durante la Ilustración- hasta la actualidad, en la que todavía planean muchas dudas, derivadas de su difícil relación con la democracia. Se trata, en definitiva, de una "historia intelectual" de los partidos, hasta ahora ignorada en España. Una historia de incomprensión y de rechazo, de crisis y de rectificación, de permisividad y de encumbramiento, que se desliza a lo largo de más de doscientos años.

FELIZ 8 DE MARZO!!!

Quizás sigan vigentes las palabras que pronunciara la escritora y periodista Blanca de los Ríos el 28 de junio de 1914 en uno de los salones del Congreso de los Diputados, en honor de Emilia Pardo Bazán, para apoyar la admisión de ésta en la Real Academia de la Lengua:
[…] porque todos conocéis las controversias que suscita y las inevitables sonrisas enigmáticas que provoca en las gentes la palabrafeminismo, sonrisas enigmáticas y guiños y miradas de inteligencia, que las más de las veces no significan ni esconden otra cosa sino la desoladora vacuidad psicológica de los ‘enterados’ y autoritarios juzgadores.

CARICATURA Y OPINIÓN PÚBLICA EN ESPAÑA. REVISTA LA FLACA.

La Flaca : revista liberal y anticarlista o simplemente La Flaca, fue una revista española de carácter principalmente satírico, de una tendencia política republicana y federal, publicada en Barcelona entre el 27 de marzo de 1869 y el 3 de marzo de 1876, coincidiendo con el Sexenio Democrático, momento en que la libertad de prensa permitió este tipo de publicaciones. El semanario gráfico, de unas cuatro páginas, era en castellano, de tirada nacional e incluso con venta a  Ultramar, Francia o Italia. Sufrió diversas suspensiones y, para poder evitar la censura, fue publicada bajo distintos encabezados: La Carcajada, La Risotada, La Risa, La Madeja política, El Lío y La Madeja.
Poseía buenos colaboradores; los textos aparecían sin firmar o con pseudónimo, pero lo más destacable es la calidad de sus ilustriaciones, realizadas en cuatricomía por Tomás Pradó. Se impone por la vistosidad de sus representaciones gráficas que ocupan cada vez más espacio, saltando éstas de la cuarta página a las ya mencionadas dos páginas centrales con gran lujo de colores y formas. Las caricaturas marcaron época, fijando el estilo y el tipo de caricaturismo político español del siglo XIX.

La colección digitalizada es obra del profesor Antonio M. Martín Martín a quien agradezco su esfuerzo en poner a disposición de tod@s un recurso tan útil y atractivo para nuestras clases. 

Puedes consultar todos los números digitalizados de LA FLACA (PRIMERA ÉPOCA), LA CARCAJADA, LA FLACA (SEGUNDA ÉPOCA), LA MADEJA POLÍTICA 1, EL LÍO, LA MADEJA POLÍTICA 2 y LA MADEJA haciendo clic en el siguiente enlace "Taller de caricatura y política en el siglo XIX" donde encontrarás todos los números. 


                                                                                          



El Lío 01 7 de febrero de 1874
                                                                                          

La Madeja Política 01


EL VOTO FEMENINO EN ESPAÑA

Se trata de un documento fotográfico que muestra el interior de un colegio electoral en el que aparecen, en primer plano, dos mujeres que ocupan desde el centro toda la parte derecha de la fotografía: frente a ellas, en primer plano, vemos una urna donde se depositan los votos. A la izquierda, en segundo plano, aparecen dos figuras masculinas, que probablemente sean componentes de la mesa electoral, y en el centro de la fotografía, pero al fondo de la imagen, otro hombre, que podría pertenecer a las fuerzas del orden. Por la actitud de algunas figuras, podríamos deducir que están "posando" para el fotógrafo en el momento de emitir el voto, no parece que haya razones para pensar que la fotografía esté modificada. Desconocemos otros datos, como el autor o el lugar exacto donde se realizó, pero conocemos la fecha y el hecho reflejado en el documento: se trata de la primera vez que las mujeres tienen derecho a votar en unas elecciones generales a Cortes en España, sucedió el 19 de noviembre de 1933, de ahí la importancia de esta fotografía como fuente histórica. 
El hecho reflejado en el documento se enmarca en la evolución política y los intentos modernizadores que se producen en España desde el advenimiento de la Segunda República, en abril de 1931. La Constitución de 1931 reconoce en su artículo 36 los mismos derechos electorales a los "ciudadanos de uno y otro sexo mayores de 23 años". La ley electoral se había modificado rebajando de 25 a 23 años la edad mínima para ser elector y elegible en las elecciones a Cortes Constituyentes de junio de 1931. Curiosamente, aunque las mujeres no podían votar en esas elecciones, pues se relega su derecho a voto hasta la aprobación de la Constitución, sí pueden ser candidatas, y por tanto, elegidas para formar parte de esas Cortes Constituyentes. El derecho a votar, reconociendo a las mujeres por la la Constitución, no quedaría concretado hasta la nueva ley electoral de julio de 1933, de modo que será a partir de entonces cuando las mujeres mayores de 23 años podrán acudir por primera vez a unas elecciones con la doble condición de electoras y elegibles: esas elecciones serán las de noviembre de 1933.
Durante el periodo electoral, abierto en octubre con la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones para noviembre, tanto las derechas como las izquierdas tratarán de elaborar programas electorales para atraerse el voto femenino, ya que podía resultar numéricamente decisivo. No estaba claro hacia donde se decantaría este electorado: la derecha contaba con el conservadurismo y el clericalismo para atraerse el voto femenino, mientras, la izquierda esperaba que, ante la incultura y pasividad femeninas, fuera el hombre el que impusiera a la mujer cuál había de ser el sentido del voto.
Finalmente, el triunfo fue para el centro-derecha, parece que el voto femenino se inclinó más hacia la derecha, sobre todo en aquellos lugares en los que la influencia del clero era mayor y entre las mujeres menos jóvenes. Pero no es este hecho el que explica los resultados de las elecciones, sino la abstención anarquista y la circunstancia de que las izquierdas se presentaran desunidas, con un sistema electoral que beneficiaba a las coaliciones y a las mayorías. 

COMPOSICIÓN DE LAS ÚLTIMAS CORTES DE LA SEGUNDA REPÚBLICA


La reproducción nos muestra la composición de las últimas Cortes de la Segunda República surgidas de las elecciones de febrero de 1936.
A estas elecciones se presentaron unidas las izquierdas en el Frente Popular (pacto suscrito  en enero por republicanos de izquierda, PSOE, UGT, Juventudes Socialistas, POUM, Partido Sindicalista y PCE). Al contrario que en 1933, las derechas aparecían desunidas, la CEDA quedaba aislada mientras Calvo Sotelo intentaba relanzar el Bloque Nacional y Alcalá Zamora no vio realizada su esperanza de que se consolidara un centro capaz de evitar la polarización en las elecciones de febrero. Se advierte perfectamente en la reproducción el hundimientos de los partidos de centro y de los radicales, pagando estos últimos los escándalos de la etapa anterior.
La participación en las elecciones fue alta, un 72% del electorado, lo que se atribuye, en parte, al voto anarquista. Los resultados según Javier Tusell, especialista en el tema, fueron para la izquierda un 34,3% de los votos, el centro, el 5,3%, y las derechas, el 33,2%, mientras que para otros autores como A. de Miguel las diferencias fueron mayores. En todo caso, el Frente Popular ganó las elecciones en 37 circunscripciones, en todas las grandes ciudades industriales y, en general, en la periferia del país, siendo la derecha predominante en Castilla la Vieja y, dividida entre ambas opciones, Castilla la Nueva. Es igualmente destacar la disparidad entre votos y escaños, por ejemplo, la CEDA, con el 23% de los votos obtenía el 19% de escaños, y el PSOE, con el 16% de votos el 21% de escaños. Esto fue posible porque la ley electoral premiaba las coaliciones, y las discusiones parlamentarias de las actas impugnadas se resolvieron casi siempre a favor de la coalición de izquierdas. 
El interés del documento como fuente histórica es indudables, ya que muestra la fragmentación de las Cortes, que reflejaban la división del país en dos bloques de importancia semejante, pero cuyas posturas se habían venido radicalizando desde el bienio anterior (radical-cedista). 
Contexto.
El mismo día de las elecciones Gil Robles y Franco piden a Portela Valladares, presidente del Gobierno, que declare la ley marcial. El día 19, con la oposición de Alcalá Zamora, el gobierno dimite en pleno. El mismo día, Azaña forma de nuevo gobierno con republicanos de izquierda, diría entonces aquello de "de nuevo nos toca segar la hierba en verde". 
Las primeras acciones del gobierno Azaña se encaminan al cumplimiento del programa con el que el Frente Popular había ganado las elecciones: amnistía para los presos de la Revolución de 1934 y relanzamiento de la Reforma agraria, sin embargo, los enfrentamientos entre campesinos y la Guardia Civil son continuos y los propietarios se niegan a contratar jornaleros. En algunas ciudades continúan los desórdenes mientras la CEDA pierde credibilidad en la derecha y miles de afiliados de las JAP (juventudes cedistas) se pasan a la Falange, ilegalizalizada desde marzo y con su jefe, José Antonio Primo de Rivera, preson en Alicante.
En virtud del artículo 81 de la Constitución, las Cortes debatieron sobre la necesidad de disolver las Cortes anteriores. El resultado de la votación fue contrario al presidente de la República, Alcalá Zamora fue destituido y elegido Azaña en su lugar, que el 10 de mayo tomaba posesión como jefe del Estado. Este hecho dejaba fuera de la acción política directa la líder principal de la izquierda burguesa, mientras que los socialistas, divididos, rechazaron la propuesta de formar gobierno, decantándose por las tesis de Largo Caballero, que hablaba de no colaboración con las fuerzas burguesas. 
Así pues, las derechas se dedicarán a la organización de un golpe militar (capaz de frenar lo que pensaban era un revolución inminente) y a la provocación, que será respondida por la izquierda. Se suceden enfrentamientos en las calles, Calvo Sotelo anima a dar un golpe violento a los militares, Mola termina de montar la trama civil y militar para un golpe de Estado y Casares Quiroga no termina de controlar la situación.
Con este clima llegamos al mes de julio de 1936, los asesinatos del teniente Castillo, socialista, y del líder del Bloque Nacional, Calvo Sotelo, son indicativos de los problemas del momento, no la causa de la sublevación militar que se producirá el día 17 de julio en Marruecos, un intento de golpe de Estado militar preparado desde el mismo día de las elecciones de 16 de febrero de 1936.


23-F. ACTA DEL CONGRESO.

Ante la gran cantidad de información "precocinada" que nos llega os animo a leer el siguiente documento. El golpe de Estado, en lo fundamental, lo conocemos, a pesar de aquello de "he aquí una forma que se puede rellenar a gusto, a cada uno su complot"  de Simonini, protagonista de la nueva novela de Umberto Eco. Hoy las investigaciones se centran en el contexto internacional, sobre todo en el papel jugado por Estados Unidos.
Mi experiencia personal con el tema se remonta a unas prácticas realizadas en el archivo del Tribunal Supremo. Cuando me enteré que allí se custodiaban los documentos del 23-F referentes a la Sala de Justicia Militar no tardé en pedirle a Elena Calderón, directora del archivo, que me dejara verlos, su respuesta os la podéis imaginar, imposible, nadie podía consultarlos. No importa, tarde o temprano algún historiador los leerá y quizá aporten claridad o no aporten nada nuevo, así es la historia.. 

DIVULGACIÓN

- Ver todos. 
- Reportero de la historia. La conmemoración de las Cortes de Cádiz. 

Conmemoración del bicentenario de las Cortes de Cádiz

ILUSTRACIONES

- VER TODAS. 
- Genealogía de los Borbónes. 
- Ramón Casas, La carga. 
- El voto femenino. 19 de noviembre de 1933. 
- Composición de las últimas Cortes de la Segunda República.
- La iglesia de Franco. El coronel Arciniega se arrodilla ante el nuncio Antoniutti.

Ramón Casas, La carga

Lo puedes ver en el Museo Nacional de Arte Reina Sofía de Madrid. 


El óleo de Ramón Casas realizado en 1899 recoge un tema fundamental de la historia social de España en la etapa de la Restauración, como es el movimiento obrero y su lucha por la emancipación social y contra la explotación, utilizando la huelga y la manifestación como instrumentos. El concepto que refleja el cuadro (el Guardia Civil a caballo atacando violentamente una manifestación obrera) sería el de represión. Efectivamente, en esos años las movilizaciones obreras eran una cuestión de orden público y, por tanto, el poder empleaba la fuerza militar como respuesta.

Las independencias iberoamericanas en su laberinto

Entrevista con Manuel Chust, catedrático de Historia Contemporánea en la Universitat Jaume I de Castellón, editor del libro "Las independencias iberoamericanas en su laberinto" (Publicaciones de la Universidat de Valencia), que se presenta este miércoles en Madrid. Una obra diferente a las que se han publicado hasta ahora con motivo de la conmemoración de los Bicentenarios ya que reune a cuarenta especialistas de distintas generaciones de historiadores de un lado y otro del Atlántico que aportan su visión sobre los procesos de independencia en Iberoamerica. 
Del minuto 3 al 26. 

SEXENIO DEMOCRÁTICO. REINADO DE ALFONSO XII Y SISTEMA CANOVISTA.

Programa de radio. Fecha de emisión: 17/01/2009.
Sinopsis:
La revolución de Septiembre de 1868, llamada "la Gloriosa", fue el último intento revolucionario en que la burguesía se levantó, secundada por gran parte del pueblo pidiendo libertad. Fue un periodo muy convulso en el que se sucedieron cuatro presidentes de la República y luchas de todo tipo. La vuelta de Alfonso XII se produce gracias a un valedor: Antonio Cánovas del Castillo y intereses esclavistas en Cuba,
Participantes.
Martínez Alvarez, Josefina
Realización. Baeza, Isabel.
Técnico. Orozco, Margarita



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