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Manuel Godoy (1767-1851)

Manuel Godoy (1767-1851): Nacido en Badajoz, y de carrera militar, comenzó su encumbramiento bien pronto, al servir, con poco más de veinte años, como guardia de corps en el palacio real, lo que le facilitó el contacto con el rey Carlos IV y la reina María Luisa. La caída de Floridablanca en 1792 y su sustitución por el conde de Aranda fueron intentos de hacer frente a los problemas derivados de las repercusiones en España de la Revolución francesa que no terminaron de satisfacer a Carlos IV, quien confió en Godoy para Secretario de Estado, en un claro intento de poner en el gobierno una persona de total confianza.
Godoy con uniforme de guardia de corps

La llegada de Godoy a la Secretaria de Estado se produce en un momento especialmente delicado para la Monarquía, en enero de 1793 es ejecutado Luis XVI en Francia, pariente de   Carlos IV. España había procurado por todos los medios contener este hecho. Tras él la guerra parece inevitable, y a ella hubo de enfrentarse Godoy, procurando, casi desde el principio, un arreglo de paz que se logrará finalmente en 1795 (Paz de Basilea), valiéndole el título de príncipe de la Paz. Desde entonces se consolida una actitud diferente respecto a Francia, llegándose en San Ildefonso (1796) a un tratado de alianza con el Directorio que hipotecará, en buena medida, la política española, y enfrentará, casi permanentemente, a España con Inglaterra, con quien ya al año siguiente entra en guerra. 
En el interior, Godoy no se enfrenta a una situación mejor. La Hacienda estaba cada vez más debilitada, y las diferentes iniciativas que se toman (donativos, anticipos a instituciones de comercio, empréstitos, vales reales) no llegan a encontrar la solución a los agobios financieros, sumándose a ello la ruina del Banco de San Carlos. Guerra y Hacienda determinan, de esta manera, un importante giro en el gobierno de la monarquía desde 1797. La fuerza de los hechos impone soluciones más ministeriales, y Godoy favorece la concentración de funciones gubernativas, no sólo en su persona, sino en diferentes instituciones de radio provincial y local, fundamentalmente las intendencias, con eliminación de las Juntas, que podían suponer algún obstáculo para esa cadena de mando. 
Debido a presiones del Directorio francés, Godoy es relevado del ministerio en 1798, sucediéndole Saavedra y Urquijo. Sin embargo, el escaso éxito de ambos hace que pronto se empiece a pensar de nuevo en él. Esta vez Godoy volverá, pero desde una posición más cómoda: deja en manos de Pedro Cevallos el cotidiano despacho, colocándole como secretario de Estado, mientras él, desde 1800, maneja los asuntos políticos sin un cargo específico; simplemente se ordean que las órdenes y despachos regios deban ser refrendadas por la firma de Godoy, además de exigir inmediata obediencia a sus mandatos a todas las autoridades y tribunales. Adquiere así un poder que asombra a todos los embajadores extranjeros. Desde octubre de 1797, en que se casó con María Teresa de Borbón, había entrado además ya prácticamente en la familia real, al anularse casi totalmente la pragmática de Carlos III que declaraba  inhábiles para la sucesión a los descendientes del matrimonio del infante don Luis, tio de Carlos IV y padre de María Teresa. Todo ello le permite a Godoy reforzar su posición al margen de antiguos apoyos, y especialmente del de la reina (a la que ya desprecia públicamente, en favor de su amante Pepita Tudó). Diferentes gestos, como el bautizo de su hijo con honores de infante, indica esta asimilación a la familia real.


Godoy según Francisco de Goya 
Cada vez más dependiente de los dictados franceses, se hipoteca en buena medida la política de Godoy por las acciones bélicas - guerra "de las naranjas" con Portugal, en 1801-, o en apoyos financieros a las acciones napoleónicas frente a Inglaterra que, a su vez, repercuten sobre la situación de la Hacienda española.
El cerco de Napoleón a la corte española culmina en 1807, al empezar a penetrar sus tropas en España, Godoy había entablado negociaciones secretas con el emperador, que incluían para él la cesión de un reino en el Algarve portugués. El príncipe de Asturias, futuro Fernando VII, y su camarilla, principales enemigos de Godoy en la corte, también habían tenido sus tratos con Napoleón. Se produce una serie de incidentes - prisión de Fernando y posterior perdón, salida de la familia real hacia Francia, abdicaciones - que acaban definitivamente con la carrera política de Godoy. Se retiró a Italia con los reyes, y luego a París, siendo rehabilitado en 1847 por Isabel II, pero muriendo en 1851 sin volver a España.                                                                                                    

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