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En España el respeto es revolucionario. Fernando de los Ríos.

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La historia a contrapelo


Siguiendo el planteamiento de Walter Benjamin de elaborar una historia a contrapelo me surge la siguiente pregunta ¿Cuál es el motivo por el que los manuales de historia repiten machaconamente la consabida violencia anarquista sin hacer alusión alguna a la constante represión del movimiento social anarquista por parte del Estado? Algo de ello dijimos ya en clase y os planteaba una comprensión del fenómeno de la violencia política algo más compleja, nunca unidireccional. Para sostener esa idea he tenido en cuenta el siguiente texto El Estado frente a la anarquía de José Luis Gutierrez Molina que reconstruye la actuación de esa fruta prohibida llamada Estado. El libro analiza una serie de procesos que nos permiten ver la línea de continudad en la política de represión de anarquismo español. Veámos algunos de los procesos de los temas 6 y 7 y dejemos Casas Viejas para una próxima entrega.
Mano Negra (1882-1884) fue una supuesta organización anarquista y violenta a la que se le atribuyeron asesinatos, incendios de cosechas y edificios. A pesar de que los grupos anarquistas de la zona afirmaban no tener nada que ver con dicha organización y que las pruebas eran inexistentes (se presionó a varios falsos testigos para que declarasen en contra de los imputados e incluso se aceptó como prueba un papel encontrado bajo una piedra en medio del monte con la lista de integrantes de la Mano Negra), las fuerzas de seguridad del Estado llevaron a cabo una durísima represión basándose en cuatro crímenes cometidos a finales de 1882 y los primeros meses de 1883. El resultado fueron quince campesinos condenados a muerte, de los cuales siete fueron ejecutados en la Plaza del Mercado de Jerez de la Frontera, el 14 de junio de 1884. Actualmente prácticamente todo el ámbito académico está de acuerdo en que fue un invento del gobierno de Sagasta para aplacar las revueltas en los campos del sur de España.
Los procesos de Montjuic (1886) son el nombre del juicio militar que siguió al atentado terrorista contra la procesión del Corpus en la calle de Canvis Nous, Barcelona, el 7 de junio de 1896 y que provocó 12 muertos y unos 35 heridos. La represión afectó principalmente al anarquismo obrero catalán, siendo detenidas 400 personas. Todos fueron recluidos en el Castillo de Montjuic, siendo incluidos en el proceso militar 87 personas. Las diligencias judiciales fueron realizadas sin garantías jurídicas y las pruebas se basaron en declaraciones de los principales implicados, en especial Tomàs Ascheri, obtenidas mediante torturas ordenadas por el teniente de la guardia civil Narciso Portas contra el mismo Ascheri, Francesc Callís, Antoni Nogués, Josep Molas, Lluís Mas, Sebastià Sunyé, Joan Baptista Ollé, Francesc Gana y el francés Joseph Thiolouse. La denuncia del proceso se produjo inicialmente el mismo 1896, sobre todo gracias a la actividad en el extranjero de Fernando Tarrida del Mármol, que había sido liberado y había escrito Les Inquisiteurs d'Espagne (1897), así como por las campañas de prensa de La Revue Blanche y de L'Intransigeant de París.
La Semana trágica y la muerte del pedagogo Ferrer y Guardia. La represión posterior a la Semana trágica resultó muy dura, centenares de personas fueron detenidas, procesadas en consejos de guerra, dictándose 17 condenas a muerte y ejecutándose 5 de ellas, el procesamiento irregular, condena y ejecución del pedagogo y anarquista Francisco Ferrer y Guardia, fundador de la Escuela Moderna como supuesto inspirador ideológico del levantamiento provocó el conocido affaire Ferrer que produjo una fuerte oleada de protestas en toda Europa hacia la respuesta del gobierno conservador de Maura.

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