LA ESTRUCTURA DUAL DE LA PROPIEDAD EN ESPAÑA


Las regiones donde la estructura de la propiedad era más desfavorable para el crecimiento eran las siguientes:
- Aquellas donde predominaba el minifundio, insuficiente para mantener una familia (Galicia).
- Las zonas con fincas medianas arrendadas en pequeñas parcelas y  corto plazo, lo que impedía una mínima acumulación de capital (la mayoría de Castilla y Andalucía oriental, principalmente).
- Las regiones con latifundios cuyos propietarios estaban más interesados en el prestigio social derivado de la ingente posesión de tierras que en mejorar su productividad (Extremadura, parte de Castilla la Mancha y Andalucía oriental).
Únicamente en la zonas en que las parcelas de tamaño mediano son arrendadas mediante contratos prolongados, el trabajo agrícola producirá cierta acumulación de capital que incentivará el consumo de manufacturas, generando así una demanda de productos industriales en beneficio de la industria. 
La estructura latifundista plantea un doble problema. Por un lado, está en manos de una clase social que da más importancia a la posesión de tierras, por el prestigio social que ello supone, que a la mejora de su productividad. 
Así mismo, la extensión de las propiedades supone que, por bajo que sea su rendimiento, el total producido sea importante, por lo que no se percibe claramente la necesidad de mejorar la productividad. 
La estructura minifundista, por su parte, presenta como obstáculo las reducidas dimensiones de las propiedades, a menudo insuficientes para mantener a una familia, lo que hace inviable aplicar innovaciones tecnológicas.
Por otro lado, la atomización de las parcelas y la falta de espacio en ellas dificulta a menudo la posibilidad de aplicar la tecnología. 

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