INFORME OLAVIDE SOBRE LA LEY AGRARIA.

Cada vez que se cumple el término de un contrato el propietario exige del arrendatario que avance el precio del arrendamiento siguiente, y si no, lo amenaza con que lo arrendará a otro, seguro de que por la escasez de tierras para cultivar y el gran número de concurrentes no faltará quien se la arriende. El arrendatario, que ya tiene sus aperos, rebaños, pajares y otras provisiones que pierde si abandona aquella finca, se ve en la triste necesidad de suscribirse en lo que le dicta la tiranía del propietario, y cada año éste le va apretando los precios hasta el punto de haberlos hecho ya intolerables.
Informe Olavide sobre la Ley Agraria ( 1766). 

NATURALEZA.
Estamos ante un texto histórico informativo de contenido socioeconómico redactado por uno de los pensadores reformistas de la Ilustración española, Pablo de Olavide, conocido también por su proyecto de repoblación de Sierra Morena.
CONTEXTO E IDEAS CLAVE. 
La economía española del XVIII gira en torno a la agricultura. Una agricultura de muy baja productividad lastrada por dos graves problemas:
- La amortización de las tierras de cultivo. La mayor parte de los propiedades agrarias no se podían comprar ni vender. Estaban vinculadas al título nobiliario de los aristócratas (mayorazgos) o a la Iglesia (manos muertas).
- El sistema de arrendamientos y de explotación de las tierras de cultivo. Debido a que cerca del 80% de la tierra estaba fuera del mercado, las condiciones de los arrendamientos resultaban, por lo general abusivas. 
Vamos a analizar mejor este segundo problema que es la idea central del texto y algunas cuestiones relacionadas.
Los campesinos sometidos a arriendos de breve duración soportaban unas duras condiciones que les impedían acumular el más mínimo excedentes. Se hallaban inmersos en manos de  las arbitrariedades de los señores, que podían aumentar libremente las rentas que debían pagar los campesinos. Los arrendatarios, carentes de alternativas y ante la posibilidad de perder lo poco que tenían, debían aceptar las condiciones, fueran las que fueran, lo que reducía su nivel de subsistencia, viéndose campesinos y jornaleros sometidos a una economía de autoconsumo y de subsistencia. 
Esta situación era característica de la España latifundista y la encontramos especialmente n la mayor parte de Castilla, Extremadura y Andalucía, zonas donde, por otro lado, tenía una gran influencia la institución de la Mesta.
Los grandes propietarios, que obtenían elevadas rentas de la explotación extensiva de la ganadería ovina, priorizaban el uso de las tierras para los rebaños, lo que agravaba la situación de los campesinos, que disponían, así, de menos tierras de cultivo.


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